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	<title>Nuevas formas culturales de la sociedad red</title>
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	<description>Espacio para la reflexión colectiva</description>
	<pubDate>Wed, 01 Apr 2009 22:46:09 +0000</pubDate>
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		<title>Para que no se olvide</title>
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		<pubDate>Thu, 19 Feb 2009 19:01:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>dmadmin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[coloquio]]></category>

		<category><![CDATA[debate]]></category>

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		<description><![CDATA[



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			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/02/cartel03-p-email.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-398" title="cartel03-p-email" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/02/cartel03-p-email.jpg" alt="" width="500" height="237" /></a><br />
<span id="more-397"></span><br />
<a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/02/cartel-biblio-email.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-399" title="cartel-biblio-email" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/02/cartel-biblio-email.jpg" alt="" width="500" height="214" /></a></p>
<p><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/04/libro.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-401" title="libro" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/04/libro-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
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		<title>CoN La iGLeSia HeMoS ToPaDo</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Feb 2009 21:49:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

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		<description><![CDATA[Tengo una tarde de esas &#8220;cibernéticas&#8221;, con perdón de la SGAE y de los artistas, he visto &#8220;on-line&#8221; y gratuitamente (con todo lo que eso comporta) la película &#8220;Camino&#8221;. El caso es que la película está &#8220;inspirada en hechos reales&#8221; y al final de la película hay una dedicatoria &#8220;A la memoria de Alexia González [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo una tarde de esas &#8220;cibernéticas&#8221;, con perdón de la SGAE y de los artistas, he visto &#8220;on-line&#8221; y gratuitamente (con todo lo que eso comporta) la película &#8220;Camino&#8221;. El caso es que la película está &#8220;inspirada en hechos reales&#8221; y al final de la película hay una dedicatoria &#8220;A la memoria de Alexia González Barros (&#8230;)&#8221;, total que una que es curiosa (por defecto profesional que no por &#8220;vocación&#8221;) he acabado buscando en Internet (¿Dónde si no?) la historia de esa niña; sin buscar demasiado he dado con este <a href="http://espejoevangelio.blogspot.com/">&#8220;blog&#8221;</a> y, claro, me he indignado muchísimo porque no podía dejar comentarios y muchas cosas quería yo decir. Así que, sin más, le he escrito un mail al administrador/actualizador de ese &#8220;blog&#8221;, y como tengo muchas ganas de compartir mi indignación con alguien os dejo aquí, a forma de carta abierta, el mail que le he enviado para que vosotros si que podáis comentar! <span id="more-395"></span></p>
<p>Hola buenas tardes,</p>
<p>Hace un rato he acabado de ver la película &#8220;Camino&#8221;, como sabéis (ya que lo remarcáis mucho en vuestro &#8220;blog&#8221;) al final de la película se hace referencia a que está dedicada a la memoria de Alexia González Barros, así que he indagado en Internet buscando la historia de Alexia, sin más he encontrado vuestro &#8220;blog&#8221; y me he dado cuenta de vuestro descontento con el film, con el director, con la apelación a la memoria de Alexia, y todas esas cosas que sabéis de sobra.</p>
<p>El caso es que me he sentido obligada a escribiros un mail porque resulta que en vuestro &#8220;blog&#8221; no se pueden escribir comentarios. La cuál cosa, aunque respetable, me parece un poco contradictoria con el propósito de este y cualquier otro blog; se supone (o al menos así lo entiendo yo) que un blog se escribe, se actualiza, se mantiene, a parte de para explicar cosas (publicar una opinión, al fin y al cabo), generar un debate, poner en contraste opiniones de diferentes signos y, en definitiva dejar espacio (virtual) a la libertad de expresión. En vuestro caso no es así, y es una pena (o una muestra de cobardía más bien).</p>
<p>Aunque no soy demasiado dada a crear polémica si que soy amante de la retórica y la discusión inteligente. Estoy, seguramente, de acuerdo con vosotros en que a veces dejar abierto el apartado de comentarios se convierte en una jaula de grillos, abundan los insultos, la falta de respeto, la rabia y otras emociones desmedidas. El anónimato es lo que tiene o lo que permite; pero esa también es la gracia de los blogs, ver que no todos pensamos de la misma manera. No dudo que mucha gente, como yo, se ha &#8220;atrevido&#8221; a escribiros un mail y a daros su apoyo, o todo lo contrario. Lo que pasa es que nadie más que vosotros puede leer lo que se os escribe de manera privada, porque públicamente no se permite. De la misma manera que tengo en cuenta esto, también contemplo la posibilidad de que algunas personas no han escrito por pereza o porque dan la causa por pérdida o porque consideran que es &#8220;hablar con la pared&#8221; y se resignan a callar su opinión. Opino que favoreceis que ocurra esto, no sé si conscientemente.</p>
<p>Como he dicho no quiero, ni pretendo polemizar más sobre este asunto; porque no es &#8220;mi causa&#8221;, porque no conocía (ni conozco) &#8220;la verdad&#8221; de la historia de Alexia, porque asumo que cuando una &#8220;historia real&#8221; se lleva al cine siempre se &#8220;adorna&#8221;, se ficciona para convertirla en una obra de arte. &#8220;Camino&#8221; no es un documental, es una película, es una ficción inspirada (que no basada) en hechos reales. Como dice la RAE, &#8220;<strong>inspirar</strong>&#8221; en su tercera acepción es <span class="EC_eAcep">&#8220;Sugerir ideas o temas para la composición de la obra literaria o artística&#8221; mientras que &#8220;<strong>basar</strong>&#8221; es, según el mismo diccionario &#8220;</span><span class="EC_eAcep">Asentar algo sobre una base&#8221;. </span>Por tanto, y teniendo unas mínimas nociones de la historia de Alexia, opino que no se utiliza mal la expresión &#8220;inspirada en hechos reales&#8221; ya que se recogen acontecimientos de la historia de Alexia sin contar &#8220;expresa e intencionadamente la historia de Alexia&#8221;.</p>
<p>En cuanto al aplauso final, que también criticáis, me parece que queda sobreentendido que en la película se produce un paralelismo y se utilizan cantidad de metáforas aprovechando también el juego que ofrece la polisemia de la palabra &#8220;obra&#8221; (Opus Dei y obra de teatro) y el nombre de &#8220;Jesús&#8221; que, además de ser Jesu(cristo) apela al nombre del niño que sale en la película &#8220;Cuco / Jesús&#8221;. Por tanto, y teniendo en cuenta todo esto, el aplauso que se le da a Camino cuando &#8220;muere&#8221; (o le desenchufan los aparatos, no me ha quedado demasiado claro pero, en cualquier caso me baso (o me inspiro) en la película, no quiero crear confusión afirmando que se le practicó la eutanasia a Alexia, conozco la postura de la Iglesia al respecto y no me atrevería a decir/afirmar que la muerte de Alexia fue debida a esto, me estoy refiriendo única y exclusivamente a la película) pretende (o al menos, así lo entiendo) poner en relación lo que está pasando en Madrid en ese momento, a saber: el final de la representación teatral de la Cenicienta en la que Camino deseaba participar; con lo que está pasando en el hospital de Navarra: Camino sabía perfectamente qué día se representaba la obra teatral e intentaba decirle a Jesús (Cuco) lo mucho que le quería&#8230; en la película se juega mucho con esto. Y considero, que deberíais entenderlo de esta manera: como una ficción en la que se narran de manera creativa dos historias paralelas (como su nombre indica: ocurren en el mismo tiempo pero no pueden juntarse al menos en la &#8220;realidad&#8221; pero si en la ficción, que, al fin y al cabo, es lo que es &#8220;Camino&#8221;).</p>
<p>Por otra parte, y esto ya es echar más leña al fuego, en una de las entradas del &#8220;blog&#8221; os jactais de que &#8220;Camino&#8221; no ganara ningún premio pero, os habéis olvidado (no sé si pretendidamente) de hacer una &#8220;crónica&#8221; de los premios Goya en la que la película salió muy bien parada obteniendo seis premios, algunos de los cuales muy apreciados: Mejor película, Mejor dirección, Mejor guión original,Mejor interpretación masculina de reparto, Mejor interpretación femenina protagonista, Mejor actriz revelación. También ha ganado importantes premios cinematográficos:</p>
<dl>
<dt>Premio cinematográfico José María Forqué</dt>
<dd>Ganadora del premio a la mejor película</dd>
<dt>Premio Sant Jordi</dt>
<dd>Ganadora del premio a la mejor película española</dd>
<dt>Premio Sant Jordi</dt>
<dd>Carme Elias, Mejor Actriz en película Española</dd>
<dt>Premio Gaudí</dt>
<dd>Ganadora del galardón a la mejor película Europea</dd>
</dl>
<p>Sin más, os pido perdón por haberos molestado, no espero ninguna respuesta por vuestra parte porque no creo que sea el cometido de vuestro &#8220;blog&#8221; y esperar una respuesta sería esperar demasiado y disponer de una fé que no poseo (precisamente porque se me impuso y no se me dio la opción de discutir argumentalmente y, mucho menos, rechazar cuando tenía, apróximadamente, la edad de Camino). En cualquier caso, estoy abierta al debate virtual si lo creeis oportuno.<!--more--></p>
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		<title>Y PoR FiN&#8230; ¿Qué eS uN CLuSTeR?</title>
		<link>http://www.redes.unartists.org/?p=321</link>
		<comments>http://www.redes.unartists.org/?p=321#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 29 Jan 2009 11:47:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[Añadir nueva etiqueta]]></category>

		<category><![CDATA[cluster]]></category>

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		<description><![CDATA[Viendo la expectación que ha generado mi promesa de explicaros (fácilmente) qué es un cluster me veo en la obligación, casi moral, de ilustraros.
En primer lugar, y para que no se dude de mi profesionalidad, lo explicaré técnicamente apoyándome en material cibernéticamente serio (Wikipedia y otros artículos que citaré en su momento) pero, después, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Viendo la expectación que ha generado mi promesa de explicaros (fácilmente) qué es un cluster me veo en la obligación, casi moral, de ilustraros.</p>
<p>En primer lugar, y para que no se dude de mi profesionalidad, lo explicaré técnicamente apoyándome en material cibernéticamente serio (Wikipedia y otros artículos que citaré en su momento) pero, después, y dada su complejidad, intentaré que lo entendáis como yo lo entendí: con ejemplos absurdos y palabras coloquiales. Veréis que es un mundo fascinante que os enganchará y durante un tiempo, relativamente largo, no podréis parar de pronunciar esa palabra y sus derivados: ¡a mi me pasó! Y enganché a todo mi cluster.</p>
<p>Allá vamos: <span id="more-321"></span></p>
<p>&#8220;Cluster&#8221; como casi todo, es una palabra inglesa, en castellano se podría traducir como &#8220;racimo (de uva)&#8221; o &#8220;grupo&#8221;.</p>
<p>En el caso que nos ocupa y desde el punto de vista sociológico, lo lógico (valga la redundancia) es hablar de análisis cluster.</p>
<p>El análisis cluster es un conjunto de técnicas multivariantes cuyo objetivo es agrupar objetos o individuos basándose en las características que estos poseen. El Análisis Cluster clasificará los objetos, de tal forma que cada objeto será muy parecido a los que hay en su grupo. Los grupos resultantes deben mostrar mucha homogeneidad entre los elementos del grupo y un alto grado de heterogeneidad entre los diferentes grupos. A partir de ahora a cada uno de estos grupos los denominaremos cluster.</p>
<p>El análisis cluster es una herramienta muy útil en diferentes situaciones, por ejemplo, un investigador que ha recogido datos en un cuestionario puede enfrentarse a un número elevado de observaciones que no tendrá sentido a menos que clasifique en grupos manejables. Por lo tanto, el Análisis Cluster será una técnica de reducción de datos mediante la reducción de la población en subgrupos más manejables.</p>
<p>Ahora bien, el Análisis Cluster tiene algunos problemas, como son el no poder realizar inferencia estadística, utilizándose solamente como una técnica exploratoria. También es importante destacar que la solución no es única y se puede obtener distintas soluciones dependiendo del procedimiento seleccionado.</p>
<p>Bueno, como introducción creo que es suficiente, no creo necesario ampliar la información sobre la recogida de información y el tratamiento de los datos. Si queréis profundizar podéis seguir leyendo aquí: <a href="http://www.ugr.es/%7Eramongs/sociologia/cluster.pdf">http://www.ugr.es/~ramongs/sociologia/cluster.pdf</a></p>
<p>A continuación, como supongo que no os queda del todo claro os lo voy a explicar como nos los explicó en la facultad el profesor Carlos Lozares Colina. No os lo imaginéis como el típico - tópico académico si no, más bien y con todo el respeto del mundo, como un &#8220;científico loco y apasionado con su trabajo&#8221; sólo así podréis apreciar la magnitud del ejemplo utilizado.</p>
<p>Carlos Lozares  encima de la tarima del profesor (cuando estas cosas existían en las aulas) con su pantalones vaqueros y su sudadera gris (como si lo viera), abriendo los brazos e intentando &#8220;enamorarnos&#8221; de la estadística como si fuera a explicarnos el secreto de la vida y la grandeza concreta de los clusters. Nos dijo algo así: &#8220;Un cluster es como cuando imaginaos: yo con mi fuerza sobrehumana cojo todas vuestras sillas, con vosotros sentados, las cojo TODAS y, las lanzo al azar y se disponen aleatoriamente por el aula: unas sillas caerán cerca de la puerta, otras entorno a los ventanales y algunas otras se dispondrán por el centro del aula. Pues bien un cluster es (se hace el silencio) cuando&#8230; un grupo de unas cuantas caerá más o menos en el mismo lugar, alejada de las otras sillas, ese grupo de las que han caído más cerca entre si, eso, sólo eso, es un CLUSTER, las otras forman parte del universo de sillas, no es que hayan dejado de ser sillas, pero no tienen tantas cosas en común con el grupo de las que han caído más juntas&#8221;</p>
<p>Y a partir de ahí se abre un abanico de grandes posibilidades clusterianas, esto se puede aplicar a todo. Tanto es así que la palabra &#8220;cluster&#8221; se utiliza en multitud de disciplinas tan, aparentemente, dispares como la informática y la música:</p>
<p>En informática: El término <strong>cluster</strong> se aplica a los conjuntos o conglomerados de computadoras construidos mediante la utilización de componentes de hardware comunes y que se comportan como si fuesen una única computadora. (wikipedia: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cluster_%28inform%C3%A1tica%29">http://es.wikipedia.org/wiki/Cluster_(inform%C3%A1tica)</a> )</p>
<p>En música: Un <strong>clúster</strong> o <strong>clúster tonal</strong> (del <a title="Idioma inglés" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Idioma_ingl%C3%A9s">inglés</a> <em>cluster</em>: <em>racimo</em> de notas) es realmente un <a title="Acorde" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acorde">acorde</a> musical compuesto de <a title="Semitono" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Semitono">semitonos</a> cromáticos consecutivos distintos (por ejemplo, las notas do, do♯, re, re♯, mi y fa, sonando al mismo tiempo). (wikipedia: <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%BAster_%28m%C3%BAsica%29">http://es.wikipedia.org/wiki/Cl%C3%BAster_(m%C3%BAsica)</a> )</p>
<p>Espero que os haya servido de algo, que haya saciado vuestra curiosidad o que, por el contrario, os haya abierto el apetito a indagar sobre el apasionante tema de los clusters.</p>
<p>Para finalizar os explicaré un ejercicio que Carlos Lozares nos propuso en clase: teníamos que escribir en un papel el nombre de las cinco personas con las que más nos relacionábamos en clase; él haría un análisis cluster de nuestra clase; el resultado no fue demasiado sorprendente ya que estas cosas se saben: en todos los grupos humanos siempre hay personas que son líderes sociales entorno a las cuales se genera un grupo de individuos &#8220;amigos&#8221; o &#8220;dependientes&#8221; de éstas para relacionarse con otros grupos, normalmente, más pequeños. Carlos nos mostró el experimento sin nombres pero todos supimos quiénes formaban ese grupo central.</p>
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		<title>CRíTiCa SoCioLóGiCa o CiuDaDaNa</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Jan 2009 15:24:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[blog]]></category>

		<category><![CDATA[Manuel Castells]]></category>

		<category><![CDATA[sociología]]></category>

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		<description><![CDATA[En este blog mucho (o bastante) hemos hablado de Manuel Castells y, es normal, es un referente teórico de la Sociedad Red. Pues bien, en el Congreso de Joves Sociòlegs i Sociòlogues celebrado en abril de 2006 en la Universidad de Barcelona, tuve ocasión de conocerle porque dio una conferencia, muy esperada (era el último [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En este blog mucho (o bastante) hemos hablado de Manuel Castells y, es normal, es un referente teórico de la Sociedad Red. Pues bien, en el Congreso de Joves Sociòlegs i Sociòlogues celebrado en abril de 2006 en la Universidad de Barcelona, tuve ocasión de conocerle porque dio una conferencia, muy esperada (era el último día); si bien, ahora mismo no recuerdo con exactitud todo lo que dijo y todo lo que sentí al oírlo, por suerte, como sabéis, tengo un blog / fotolog donde escribí una especie de crítica del congreso. Ahora releyéndola he recordado algunas cosas: en primer lugar, parece que no me pareció una gran experiencia la del Congreso; no os la copio y pego por dos razones: una porque está en catalán, otra porque está escrita en un lenguaje excesivamente coloquial. Pero os haré un resumen de lo que en áquel momento pensé de Manuel Castells. <span id="more-269"></span></p>
<p>Por lo visto, me defraudó bastante este sociólogo al que anteriormente había &#8220;adorado&#8221;. Las razones son variadas: en primer lugar me pareció muy presuntuoso y egolatra: de la primeras cosas que dijo es que recibe una media de 300 mails diarios, de las segundas es que él vive (o vivía) en California y había venido a Barcelona para darnos aquélla charla. (Teniendo en cuenta que el público al que se dirigía era mayoritariamente joven y absolutamente crítico con la parafernalia norteamericana, no consiguió demasiada empatía), pero en fin&#8230; no acabó ahí su majestuoso discurso: Se pasó bastante tiempo hablando de la aldea global, la sociedad-red y un amplio abanico de conceptos inventados por él que, por otra parte, son muy útiles para el análisis y para que la profesión del sociólogo/a sea tenida en cuenta como científico (social) por el uso (y el abuso) de tecnicismos. Es contradictorio (pienso) hablar tanto (tantísimo) de la sociedad Red, otorgándole tanta centralidad a Internet y afirmar que ni se tiene un blog ni se tiene el más mínimo interés por esta forma de comunicación.</p>
<p>También nos habló, por encima, de las salidas laborales de los sociólogos /as y nos vino a transmitir algo así como que debíamos tener paciencia para ser reconocidos como tales, que era cuestión de tiempo, que el mundo nos necesita (muy paternalista) pero eso sí, que antes que sociólogos (no hizo la distinción -ólogo /a) éramos ciudadanos y como tal debíamos analizar, observar y criticar la sociedad y no desde nuestra ubicación académica y profesional. Recuerdo que me pregunté (cual mini Berger) cómo hacer para quitarme las gafas que en aquéllos momentos me estaba &#8220;empezando a graduar&#8221;.</p>
<p>Me resultó una conferencia incómoda, contradictoria y repleta de falsedad e hipocresia. Él desde su posición de reconocimiento, poder, experiencia y, por qué no edad nos estaba diciendo a nosotros: pequeños saltamontes: que debíamos tener paciencia, ser críticos y esperar nuestra oportunidad.</p>
<p>Otra de las cosas que me molestó mucho de áquel congreso fue la (para mi) sobrevaloración de las percepciones. Considero que es un término más psicológico que sociológico. No obstante, como personas que somos observamos, captamos e interiorizamos la sociedad a través de nuestros sentidos pero, también es cierto que hemos adquirido unas herramientas técnicas e intelectuales para dar un paso más. Esto, en cambio, lo hemos de apartar de nuestra visión cuando criticamos. No entendí ni entiendo por qué. No vamos al historiador cuando nos duele la cabeza, no llevamos a nuestras mascotas al ginecólogo. Y luego, como científicos sociales, hacemos apología de que todos tenemos las mismas capacidades críticas&#8230; si, por supuesto que si, pero, digo yo, si tengo unas herramientas, un lenguaje específico y una formación, ¿por qué tengo que maquillarla cuando hablo de política, por ejemplo? Luego, los sociólogos/as nos quejamos del intrusismo en nuestra profesión&#8230; cuando desde arriba se nos dice que hemos de tener paciencia y criticar como ciudadanos. No entiendo.</p>
<p>En esa misma época, en TV3 los viernes después del serial &#8220;el cor de la ciutat&#8221; en el programa de Albert Om (El Club) se hacía un especie de resumen -análisis de lo acontecido durante la semana en la novela. En ese programa especial de los viernes un sociólogo, Salvador Giner, hablaba sobre el programa dando unos apuntes muy interesantes sobre por qué ese tipo de serie enganchaba tanto a los telespectadores, en definitiva hacía un análisis sociológico sobre la serie prácticamente cada semana. No os podéis imaginar las críticas que he oído sobre su participación en El Club, sobre la absurdidad de sus comentarios, sobre que un profesional de la sociología no debería hacer el tonto en la tele y bla bla bla&#8230; no entiendo por qué no. Es un sociólogo de reconocido prestigio, profesor en la Universidad Autónoma de Barcelona, creo que director de una revista especializada&#8230; y, al fin y al cabo, El cor de la ciutat es (o era) una serie sobre la vida cotidiana, reflejo ficcionado de vidas anónimas: sociedad!!!</p>
<p>Parece que hay un problema con que un sociólogo trabaje de sociólogo en la tele, parece que los sociólogos no se puedan mezlcar con el &#8220;vulgo&#8221;, parece que los sociólogos no pueden teorizar sobre &#8220;banalidades&#8221;&#8230; sinceramente, ya no sé que soy, ya no sé que somos, ya no sé de qué debemos hablar: ¿de sociedad-red sin tener ni idea de cómo funciona un blog? ¿De la vida cotidiana que representa una serie? Pues, si sólo puedo elegir una de esas dos cosas prefiero la segunda: hablar sobre algo que todo el mundo entiende, que todo el mundo mira, y aportar mi punto de vista académico sobre un tema que a todos, en mayor o menor medida, interesa.</p>
<p>Porque claro, luego viene otra cosa: se dice por ahí, que los sociólogos/as somos asociales, que nos es que nos marginen es que nos automarginamos, que hablamos de cosas que nadie entiende y pensamos que lo que dicen los demás no es suficientemente interesante y que somos aburridos porque vamos de listos/as, que somos excesivamente críticos&#8230; ¿Cómo no vamos a serlo?</p>
<p>Ínciso: &#8220;El cor de la ciutat&#8221; en Cataluña es toda una institución, es un serial de mucho éxito que en su horario de emisión se puede ver en cualquier bar de cualquier esquina, genera comentarios de café&#8230;digamos que no está mal visto decir que se sigue.</p>
<p>Os dejo los links sobre mi crítica al Congreso, y luego os explicaré qué es un cluster.</p>
<p>http://www.fotolog.com/miss_lunatic/18666053</p>
<p>http://www.fotolog.com/miss_lunatic/18708421</p>
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		<title>Altruismo de los artistas (y grandeza de los ciudadanos en) la sociedad red</title>
		<link>http://www.redes.unartists.org/?p=243</link>
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		<pubDate>Wed, 28 Jan 2009 12:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>dmadmin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[Añadir nueva etiqueta]]></category>

		<category><![CDATA[altruismo]]></category>

		<category><![CDATA[ciudad por proyectos]]></category>

		<category><![CDATA[sociedad red]]></category>

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		<description><![CDATA[El término altruismo es una invención relativamente reciente de Auguste Comte ideada, a mediados del siglo XIX para oponer un ideal virtuoso a la negatividad del egoísmo, en el marco de un sistema positivista. Del ámbito de la filosofía sociológica pasa al de la biología, donde es utilizado para sustentar interesantes teorías como la del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">El término altruismo es una invención relativamente reciente de Auguste Comte ideada, a mediados del siglo XIX para oponer un ideal virtuoso a la negatividad del egoísmo, en el marco de un sistema positivista. Del ámbito de la filosofía sociológica pasa al de la biología, donde es utilizado para sustentar interesantes teorías como la del gen egoísta. Su significado actual, en sentido coloquial, es equiparable al del compromiso o la solidaridad, aunque incorpora una exigencia de generosidad cuyas consecuencias intentaremos analizar. Respecto al arte, se trata de una construcción algo más antigua, puesto que el significado que hoy le otorgamos se remonta hasta el Renacimiento, cuando el arquitecto Giorgio Vasari asentó las bases del concepto al redactar la primera historia del arte italiano. No obstante, su sentido y su función sí que han sido puestos en cuestión infinidad de veces, sobre todo durante la segunda oleada de tendencias vanguardistas surgidas entre los años sesenta y setenta del siglo pasado. En nuestros días, podría decirse que el arte se mantiene en una especie de limbo, a la espera de que la nueva sociedad informacional decida si vuelve a encumbrar a los artistas, a los cielos virtuales de las redes telemáticas, o los condena a vagar por los infiernos del cuestionado proyecto inconcluso de la modernidad.</p>
<p style="TEXT-ALIGN: center"><img class="size-medium wp-image-244 aligncenter" title="portada_pret" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/portada_pret-230x300.jpg" alt="" width="230" height="300" /><strong>Pret a precaire</strong> es un proyecto de Xelo Bosch (en la foto) y la maquetación y la fotografía son de Gemma Ferron.<span id="more-243"></span></p>
<p>Buscando el origen del altruismo de los artistas, tal como ahora lo entendemos, encontramos que existe cierta coincidencia al relacionar este tipo de comportamientos con el ambiente utópico surgido tras la Revolución Francesa. Las tensiones provocadas por la industrialización en Europa demandaban radicales posicionamientos frente a una tradición cultural que todavía era patrimonio mayoritario de las élites aristocráticas. La estabilidad del ascenso social de la burguesía dependía, en gran medida, de su credibilidad para convertirse en clase dirigente. Posiblemente por ello, la novela, sobre todo la de corte realista, gozaba de un gran prestigio e influencia. De ahí que sea un lugar común reclamar para estos escritores el estatuto de pioneros del arte altruistamente comprometido. Algo que en apariencia resulta incuestionable, pero tan sólo si obviamos que quien escribe esas novelas, que hoy denominaríamos políticamente correctas, disfrutaba casi siempre de una confortable vida burguesa y, además, obtenía los correspondientes beneficios materiales por la venta de sus obras. El mero hecho de afrontar esos temas ya supone una posicionamiento político, en efecto. Pero falta en ellos, al menos a mi juicio, la generosidad implícita en el concepto de altruismo.</p>
<p>En parte por motivos como éste, hay quienes consideran un modelo superior de compromiso la actitud de los artistas y escritores que proclamaban su absoluta autonomía de cualquier condicionamiento exterior al del propio arte. Pero aunque la ruptura herética de los defensores de <em>l&#8217;art pour l&#8217;art</em> no carece de riesgos, y el principal beneficiario de esta intransigencia estética es el receptor que disfruta de la &#8220;pura&#8221; experiencia estética, lo cierto es que, como señala Pierre Bourdieu, en la apuesta artística que encuentra su autenticidad en el desinterés por los criterios de valor del arte burgués <em>existen unas condiciones económicas del acceso a los bienes simbólicos que son, a su vez, también susceptibles de ser convertidos, en un plazo más o menos corto, en beneficios económicos</em>.<a name="_ftnref1" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn1">[1]</a></p>
<p>Procede, por tanto, descender a un nivel de mayor implicación, desde el que cabría considerar al escritor Émile Zola como el primer representante del altruismo social de los artistas, si es que alguna vez este concepto se ha materializado en estado puro. Influido por el socialismo utópico de Fourier -y considerado el padre de la literatura naturalista- la obra de referencia para estas apreciaciones no es ninguna de sus novelas, algunas de ellas tan dramáticamente conseguidas como Germinal, sino la serie de artículos de prensa recogidos en el libro Yo acuso, que fueron escritos para denunciar la iniquidad y el racismo de una injusticia judicial que los periódicos bautizaron como el Caso Dreyfuss. Con ellos, Zola inauguró una corriente de altruista implicación social de los artistas que hoy podría seguir vigente puesto que abre el paso a la concepción del intelectual orgánico como generador de opinión pública. Su empecinamiento en defender la inocencia de un militar judío que había sido injustamente condenado por un Consejo de Guerra, institucionalmente amañado para salvar el prestigio del ejército, le costó  el procesamiento, la cárcel y el exilio (y, muy probablemente, también el asesinato). Pero antes de morir, en extrañas circunstancias, consiguió que se revisara con éxito tanto su proceso como el de Dreyfus, consiguiendo con su perseverancia la amnistía para ambos. La última carta que se incluye en el citado libro, que está dirigida a Monsieur Loubet, presidente de la República se cierra con estas palabras: <em>Como ve usted, señor presidente, todas y cada una de mis acusaciones han quedado plenamente confirmadas por los delitos y crímenes descubiertos, y reitero que tales acusaciones me parecen hoy muy pálidas y modestas. [...] Nos han prometido, como indemnización, la justicia de la Historia. Se parece un poco al paraíso católico, que sirve para que los miserables cándidos que se mueren de hambre en esta tierra no se impacienten. [...] Nos han prometido la Historia, y también yo le remito a ella, señor presidente. La Historia contará lo que usted ha hecho, tendrá usted también su página.</em><a name="_ftnref2" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn2">[2]</a></p>
<p>No obstante, si hay alguien que, lejos de aquel ambiente políticamente privilegiado, merezca los adjetivos de artista y altruista, con el mismo derecho y de forma simultánea, ese fue León Tolstoi. El autor de algunas de las más conocidas novelas del realismo ruso, fue uno de los artistas que reflexionó en profundidad sobre la función del arte en relación con las penosas condiciones de vida de unas famélicas masas, que él es uno de los primeros aristócratas rusos en considerar sus semejantes. Cristiano militante y anarquista convencido, mantuvo relaciones de amistad con Pierre-Joseph Proudhon, fuente en la que bebe su pensamiento libertario, y con Mahatma Ghandi, a quien dedicó su Carta a un hindú que influyó de forma profunda en las posteriores tesis de este último sobre la resistencia no violenta. Perteneciente a la más rancia nobleza rusa, intento llevar hasta las últimas consecuencias el compromiso religioso e intelectual que vehiculaba a través de sus exitosas novelas. Aunque no renunció a todas sus posesiones y fortuna -para no arrastrar al resto de su familia a la miseria-, acabó sus días viviendo la austera vida del pueblo que tan acertadamente había descrito, compaginando el humilde oficio de zapatero con la enseñanza gratuita que impartía (en la escuela que él mismo había creado) a los hijos de los campesinos. Fue un defensor radical de los aspectos más espirituales del arte, aspecto que le llevó a criticar con igual saña a los popes de la Iglesia ortodoxa y a los pontífices de la crítica literaria. No sólo andaba enfrentado con los románticos defensores de <em>l&#8217;art pour l&#8217;art</em>, también al genial Wagner, que elucubraba sobre la creación de la obra de arte total, lo consideraba, textualmente, el modelo perfecto de falsificación del arte. Y al poeta Baudelaire, indiscutible pionero de la modernidad estética, nunca le perdonó que postulara un arte incomprendido para siempre. Estimaba que el mecenazgo de las clases pudientes era una lacra con la que se debía terminar porque, al asegurar al artista la satisfacción de todas sus necesidades materiales, se perjudicaba su creatividad, que quedaba privada del contacto directo con una realidad que se ordenaba todavía, en muchos aspectos, según arcaicos patrones feudales. Fiel a estos principios, vaticinó que <em>El artista del futuro vivirá la vida ordinaria de los hombres, ganándose el pan con un oficio cualquiera</em>,<a name="_ftnref3" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn3">[3]</a> predicción -o maldición- que hoy podría estar cumpliéndose, en muchos casos por la retorcida vía de la sutil explotación de la necesidad de trascendencia del nuevo precariado artístico. Para entender el salto desde esa filantrópica concepción premoderna del rol del artista hasta el cuestionamiento del valor del altruismo (e incluso del propio arte) entre los artistas del siglo XXI, conviene revisar, junto a la evolución de las manifestaciones estéticas, los cambios más importantes acaecidos en el ámbito social, marco que, de forma inevitable, condiciona las posibilidades existentes en cada momento histórico.</p>
<p>La sociedad industrial floreciente durante la primera mitad del siglo XX estaba basada todavía en rígidos modelos organizativos, de origen militar y piramidalmente jerarquizados. La misión de estas estructuras, arropadas ideológicamente por un positivismo mecanicista sin fisuras, se podría sintetizar en un solo postulado: proporcionar el soporte más adecuado para la sacralización ideológica del progreso material y la subordinación absoluta a sus necesidades. Necesidades entre las que brilla con luz propia la producción, por supuesto también masiva, de las propias masas de consumidores -o de camaradas-. Taylorismo y fordismo son los términos que se utilizaron para designar la forma en que la ciencia y el consumo podían integrase en el seno de la organización productiva. Una de las virtudes de este último modelo es que proporcionaba numerosos puestos de trabajo, aunque muchos de ellos eran sumamente alienantes y la mayor parte de la población (desde los obreros hasta los técnicos superiores y los cuadros medios) se sentía incapaz de identificarse con la labor profesional que desempeñaban. Tal como Karl Marx había diagnosticado en 1844: <em>El trabajo no sólo produce mercancías; se produce también a sí mismo y al obrero como mercancía [...] Sustituye el trabajo por máquinas, pero arroja una parte de los trabajadores a un trabajo bárbaro, y convierte en máquinas a la otra parte. Produce espíritu, pero origina estupidez y cretinismo para el trabajador.</em><a name="_ftnref4" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn4">[4]</a> No obstante, esta falta de identificación con lo que se produce no se consideraba ya un problema importante porque el mismo malestar que en el siglo XIX debía desencadenar la revolución proletaria, en el siglo XX es mucho más llevadero, gracias a las políticas keynesianas que dan lugar al Estado del Bienestar como alternativa al pujante comunismo soviético. Además, y sobre todo, porque la sensación de alienación suave tiene la ventaja de transformar el tiempo liberado del trabajo en tiempo esclavo del ocio, condición imprescindible para que el capital obtenido durante el periodo laboral pueda retornar a sus fuentes en forma de masivo consumo. Nace de esta forma la cultura -y la sociedad- de masas, una nueva mercancía que también puede considerarse, utilizando la terminología de la Teoría Crítica desarrolla por los filósofos de la Escuela de Frankfurt, como una pseudocultura porque, al plegarse a las necesidades del mercado, se reduce al mínimo el esfuerzo intelectual necesario para disfrutar de ella.</p>
<p>Esta primera mitad del siglo XX es también la época de los partidos de masas, de los sindicatos utópicos y de las vanguardias artísticas. En ellas no se encuentran ya referencias directas al altruismo, quizás porque la adhesión y el compromiso personal dominante en esa época lo es con el propio arte, investido ahora de toda suerte de connotaciones revolucionarias e incluso espirituales. Los valores abstractos de las artes plásticas cobran cada vez mayor protagonismo porque se conciben como imaginarios puentes universales, capaces de sortear todas las diferencias, lingüísticas y  culturales. La solidaridad de los artistas con los oprimidos existe en muchos casos, por supuesto, pero no se reivindica de forma específica como altruismo porque es canalizada, sobre todo, a través de los manifiestos incendiarios y de la participación política directa. Es el caso de los futuristas italianos, que con la fundación del Partido Futurista en 1919 constituyen el embrión del futuro Partido Fascista, o el de sus primos hermanos, los cubofuturistas rusos, que rompen las relaciones con los primeros para poner su creatividad y sensibilidad al servicio de la dictadura del proletariado soviética.</p>
<p>A lo largo de esta primera mitad del siglo XX, el Arte con mayúsculas intentará ocupar el hueco dejado por la &#8220;muerte de Dios&#8221;, trágicamente proclamada por Friedrich Nietzsche. Pero, en contra de lo que anhela la mayor parte de los artistas que apuestan por la hegeliana &#8220;religión del arte&#8221;, este beatífico desplazamiento conceptual no lo hace más asequible a las clases bajas, sino que lo convierte, en la práctica, en un nuevo enemigo del pueblo, al menos desde la ortodoxa perspectiva marxista de Roger Taylor. Según el filósofo, la espiritualidad abstracta y las sutilezas formales tan sólo resultan verdaderamente accesibles para las cultivadas élites burguesas, las únicas capaces de discernir con criterio propio qué es lo que de novedoso, creativo u original aporta cada una de sus manifestaciones concretas al &#8220;espíritu&#8221; de la época.</p>
<p>La segunda oleada de artistas de vanguardia, que surge durante los años 60 en Europa, Estados Unidos y Japón, intenta romper el aislamiento elitista en el que viven los artistas, expandiendo el campo de las artes plásticas hasta abarcar todos los ámbitos de la vida cotidiana. El cuestionamiento de la institución Arte da lugar ahora, más que a obras, a nuevos comportamientos que cuestionan lo que Guy Debord denominaba la Sociedad del Espectáculo. Incluso hay artistas que optan por recuperar la senda abierta por Tolstoi, en busca de los perdidos vínculos religiosos. Es el caso de Joseph Beuys, quien, adjudicándose el rol de artista/chamán, intenta sanar, con su arte, una sociedad que percibe enferma. La receta que propone reivindica la democracia directa y, para intentar llevar a la práctica sus ideales artístico/teosóficos, llega a fundar el Partido de los Estudiantes Alemanes -sin ningún éxito electoral por supuesto-. Es un momento de efervescencia de la creatividad disidente y, a consecuencia de ello, se forman nuevos grupos que, como Fluxus, Zaj o los Nouveaux realistes, apuestan por la disolución de las fronteras entre arte y vida, o por la incorporación de los aspectos más lúdicos y extravagantes a la experiencia artística. Inventan nuevas (in)disciplinas como la acción o el happening y practican un sinfín de actividades a contracorriente que, como el mail-art, desafían, desde su condición de don (sobre todo para los carteros), los fundamentos burgueses del mercado del arte y, por extensión, del orden económico capitalista. En un casi olvidado escrito, titulado Viena después de Pascua 1967<em>, </em>el filósofo de la Escuela de Frankfurt, Theodor W. Adorno, testimonia el largo camino recorrido y la inversión de las posiciones de poder desde las que se partía a mediados del siglo XIX: <em>Aristócratas y artistas poseen en común un rasgo fundamental: no son burgueses en el sentido como los describieron Marx y Balzac. No están sometidos al principio de rendimiento y al intercambio mercantil de equivalentes. En la actualidad aristócratas y artistas no tienen habilidades para la esfera de lo cotidiano y pragmático, ni valores de orientación que los guíen en asuntos terrenales; por ello rara vez son exitosos. Por regla no ejercen un poder político o económico. Su atractivo es independiente del poder y la riqueza. La irradiación que es propia de algunos nobles se debe ahora al antiguo brillo de los apellidos y a los hechos históricos asociados a estos. Pese a todo han preservado un comportamiento signado por la desenvoltura y la generosidad. Aristócratas y artistas despiertan el recuerdo de algo familiar y, al mismo tiempo, perdido. En el mundo moderno causan la impresión de estar desamparados e indefensos; esto origina una solidaridad tácita con ellos</em>.<a name="_ftnref5" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn5">[5]</a></p>
<p>A partir de los años 70, los fundamentos de la sociedad industrial entran en crisis, fundamente por la cada vez más importante influencia de los sectores de la información. Desde entonces son muchos los autores que empiezan a utilizar el prefijo post, sobre todo a partir del contundente análisis social que Lyotard hace en su ensayo La condición posmoderna<em>.</em> Su crítica fundamental, la denuncia de que podrían estar dándose ya las condiciones materiales para la culminación de los grandes relatos del proyecto ilustrado, sin que por ello se produzcan las beneficiosas consecuencias esperadas, pone en tela de juicio la vigencia de los planteamientos autoemancipadores de la modernidad e, incluso, de la propia idea de progreso. La caída del muro de Berlín acaba con la Guerra Fría al tiempo que deja las manos libres a los apóstoles de la nueva religión del libre mercado, perfectamente adoctrinados por Milton Friedman desde la Escuela de Chicago. Desde entonces no se vislumbra alternativa al capitalismo y la proximidad del cambio de milenio crea un ambiente escatológico que alienta teorías sobre el fin de la Historia (Francis Fukuyama), de las Ideologías (Daniel Bell) e, incluso del Arte (Arthur C. Danto). La globalización transforma el planeta en un nuevo imperio, que es el del capital, según describen detalladamente Michael Hardt y Antonio Negri; y en los posmodernos laboratorios de Silicon Valley se empieza a hablar de posfordismo, al tiempo que desde las secuelas del operaismo italiano se teoriza sobre las nuevas formas de organización postindustrial que necesita la actual sociedad informacional,<a name="_ftnref6" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn6">[6]</a> marcada por el desarrollo de Internet. El sociólogo catalán Manuel Castells bautiza esta nueva etapa como la de la sociedad red,<a name="_ftnref7" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn7">[7]</a> porque el entramado de redes sociales y virtuales crea un nuevo marco conceptual, que se despliega como una malla multidimensional capaz de atrapar la totalidad de los ámbitos de nuestra vida, influyendo y regulando, de forma difusa y por ello difícilmente perceptible, la mayor parte de los aspectos políticos, sociales e imaginarios. La sensibilidad y la emotividad se han incorporado a los procesos productivos (no sólo en el campo cultural), y las nuevas infraestructuras virtuales proporcionadas por la tecnociencia han pasado a ocupar el papel superestructural abandonado por la ideología. Aunque es muy probable que Marx, si pudiera, vaticinara que nos encontramos inmersos en una situación claramente prerrevolucionaria, más aún ante la absurda crisis financiera que en estos momentos estamos viviendo, las experiencias comunistas han sido todas tan tristes que a lo máximo que se aspira ahora es a inducir algún tipo de evolución positiva del capitalismo realmente existente.</p>
<p>El último tercio del siglo XX queda marcado por las revueltas de Mayo del 68 que induce un cierto <em>revival</em> del altruismo revolucionario,<a name="_ftnref8" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn8">[8]</a> del apogeo -y de la institucionalización- del activismo artístico y de la guerrilla de la comunicación. A mediados de los años 80, en pleno apogeo de la especulación en los mercados del arte, nace en Nueva York el grupo activista Guerrilla Girls. Son mujeres que ocultan su rostro con grotescas máscaras de gorila para protestar contra la discriminación que sufren las artistas por parte de la institución Arte. Aunque en sus declaraciones públicas afirman que su identidad no la conoce nadie, más allá de sus peluqueros, cuando se trata de invitarlas a algún taller o conferencia no hay ningún problema para localizarlas. Otro caso emblemático: a mediados de los noventa, empiezan a circular por la red textos y documentos firmados por Luther Blisset, un seudónimo colectivo tras el que se ocultan cientos de identidades que aprovechan el anonimato que proporciona Internet para lanzar proclamas artístico/subversivas. La más conocida de las surgidas en nuestro entorno fue la convocatoria de la Huelga de Arte 2000/2001. Justo en el año 2000, el grupo que había ideado el proyecto decide darlo por concluido y empieza a darse a conocer como colectivo Wu Ming. Por supuesto, la &#8220;Huelga&#8221; que supuestamente se desarrollaba en esos años no fue considerada un problema por nadie y, con motivo de la presentación de Q en España, una novela que ya se había convertido en un fenómeno de ventas en su país, concedieron completas entrevistas en las que explicaban los pormenores de su original acción.</p>
<p>En cualquiera de los dos casos, el compromiso político es incuestionable, pero su carácter altruista sí que podría ser puesto en tela de juicio. No obstante, no lo haremos por varios motivos. El primero, porque el hecho de que el altruismo fuera una figura imprescindible durante los primeros años de la industrialización no garantiza su vigencia en un estadio posindustrial, marcado por el dominio de la cibernética y estructurado según grados cada vez mayores de complejidad. En segundo lugar porque el detalle, en sí, tiene muy poca importancia ya. Al menos en comparación con las grandes contradicciones de una época en la que a los artistas no les llega más que el 2,5 % del dinero que se mueve en el negocio creado a su alrededor, siendo la cultura el segundo sector que más aporta al PIB de la economía española. Además, en el mercado global de las vidas ejemplares, los artistas y famosos de buen corazón -más aún si son estrellas de Hollywood o del pop- tienen excelente acogida porque su altruismo de diseño genera importantes flujos de simpatía y de solidaridad que proporcionan a sus mecenas o patrocinadores alta rentabilidad mediática a precios de risa. Y tampoco se trata de fastidiarle el negocio a nadie. ¿O sí?</p>
<p>En cualquier caso, lo que sí que conviene tener en cuenta es el posible carácter tramposo de este término, al menos en nuestros días, que podría ser responsable, al menos en parte, de la invisibilidad de las prácticas estéticas de sectores socialmente minusvalorados como el de las mujeres o los imprescindibles actores &#8220;secundarios&#8221; e invisibles de los proyectos de tipo colaborativo. Según la sicóloga social Clara Coria, que ha abordado el tema de la ocultación del arte de las mujeres desde la perspectiva de género: <em>el altruismo es un comportamiento que se caracteriza por la incondicionalidad y tiende a establecer vínculos de entrega unilateral. El altruismo no es sinónimo de solidaridad. Hasta casi podríamos decir que es lo opuesto ya que la solidaridad exige reciprocidad, es decir, un ida y vuelta que está excluido en el altruismo.<a name="_ftnref9"></a><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftn9"><strong>[9]</strong></a></em> Y no es la única que piensa así. Los sociólogos Luc Boltansky y Eve Chiapello han analizado en profundidad las consecuencias de la creatividad desbordada durante el citado mayo del 68 francés y han llegado a la conclusión de que, a pesar de su rápida captura por el aparato capitalista, su influencia a medio y largo plazo fue mucho mayor, y más positiva, de lo que parece a primera vista, como lo demuestra la incorporación al sistema productivo de algunas de las más utópicas reivindicaciones de la época: teletrabajo y flexibilidad de horarios, recursos de la inteligencia emocional, valores relacionales, etc. A partir de esta premisa, han optado por estudiar las posibilidades de autorrealización, personal y colectiva, que podría encerrar una experiencia de vida concebida como incansable sucesión de proyectos, plenamente autoconscientes de que más pronto o más tarde van a ser asimilados por el sistema. Proyectos que lo mismo pueden consistir en el montaje de una obra de teatro, en el sabotaje de un pleno del ayuntamiento o en el desmontaje de una fábrica. Y prefieren hablar de ciudades, superpuestas, antes que de sociedades. Siguiéndolos, cabe pensar que los acalorados ímpetus revolucionarios y los viejos criterios moralistas -al igual que el altruismo y el egoísmo- es posible que no tengan cabida en la construcción de estas nuevas ciudades por proyectos donde la participación y la solidaridad o la flexibilidad y la ambivalencia parecen recursos mucho más útiles para encarar situaciones cambiantes, cuyo desarrollo siempre es incierto. De lo que hoy cabría hablar, por tanto, es de la grandeza de quien se mueve con valentía y soltura entre los inestables nodos de la sociedad red, saltando de un proyecto a otro y compartiendo la información que fluye a través de estas experiencias con quienes carecen de sus competencias, habilidad o valentía. Y sacar a la luz la miseria de quienes se apropian de la información e intentan medrar sin compartir, convirtiendo las nuevas redes sociales en pegajosas telarañas que ralentizan los flujos que por ellas circulan. O destacar la insignificancia de quienes dependen de los demás, sin que nadie dependa de ellos; de quienes exigen sacrificios sin contrapartida. Porque estos son los verdaderamente pequeños, los que serán excluidos e ignorados, por inadaptados, en la futura ciudad por proyectos; probablemente el destino más solidario y menos inhóspito que, en estos momentos, se puede imaginar. No es mucho, pero menos es nada.</p>
<p>Domingo Mestre</p>
<hr size="1" /><a name="_ftn1" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref1">[1]</a> Pierre BOURDIEU, Las reglas del arte. Génesis y estructura del campo literario, Anagrama, Barcelona, 1995, p. 320.</p>
<p><a name="_ftn2" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref2">[2]</a> Émile ZOLA, <em>Yo acuso</em>, Libros en red, <a href="http://www.librosenred.com/">http://www.librosenred.com</a>, p. 68. La carta citada fue publicada, en principio, en el diario L&#8217;Aurore el 22 de diciembre del año 1900.</p>
<p><a name="_ftn3" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref3">[3]</a> León TOLSTOI, <em>¿Qué es el arte?,</em> Madrid, Alba, p. 153</p>
<p align="left"><a name="_ftn4" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref4">[4]</a> Karl MARX, <em>Manuscritos Económicos y filosóficos de</em> <em>1844</em>. Se pueden consultar completos en http://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/manuscritos/man1.htm</p>
<p align="left"><a name="_ftn5" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref5">[5]</a> Theodor W. ADORNO, citado por Hugo C. F. MANSILLA, &#8220;El mundo de ayer, la comprensión de los límites y la depravación de las élites&#8221;<em> en Contrastes. Revista interdisciplinar de filosofía, </em>http://www.discurso.aau.dk/Mansilla%20no%209.pdf</p>
<p><a name="_ftn6" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref6">[6]</a> Ver Manuel CASTELLS, La sociedad red, Madrid, Alianza Editorial, 1999</p>
<p><a name="_ftn7" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref7">[7]</a> Ante el mismo conjunto de cambios, se han propuesto casi tantos nombres como miradas se han lanzado: sociedad del control, sociedad del riesgo, sobremodernidad, modernidad líquida&#8230;</p>
<p><a name="_ftn8" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref8">[8]</a> El film Noviembre, de Achero Mañas, es una acertada, aunque un tanto edulcorada, recreación de las contradictorias tensiones que acompañaban a este tipo de planteamientos en los años setenta.</p>
<p align="left"><a name="_ftn9" href="http://www.redes.unartists.org/wp-includes/js/tinymce/plugins/paste/blank.htm#_ftnref9">[9]</a> Clara CORIA; La creación femenina en las redes del poder patriarcal. Dos maniobras claves: sexuar el dinero y feminizar el altruismo. Se puede descargar en http://www.claracoria.com/?sec=descargas.php</p>
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		<title>Reflexión sobre los blogs</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 00:48:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alvaro</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

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		<description><![CDATA[Quería hacer una pequeña reflexion sobre los blog, como son utilizados.
 
Internet ha permitido que cualquier persona, participe activamente en el intercambio descentralizado de saberes. El blog es una herramienta que responde a la “necesidad” que sienten algunos de dar su opinión y compartirla con un grupo que puede compartir sus mismos intereses.
En estos espacios virtuales, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">Quería hacer una pequeña reflexion sobre los blog, como son utilizados.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;"> </p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">Internet ha permitido que cualquier persona, participe activamente en el intercambio descentralizado de saberes. El blog es una herramienta que responde a la “necesidad” que sienten algunos de dar su opinión y compartirla con un grupo que puede compartir sus mismos intereses.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">En estos espacios virtuales, cualquiera parece tener derecho (y lo tiene) de decir lo que crea pertinente, con o sin fundamentos. Se Actúa,  como si todo lo que pensamos y lo que tenemos que decir fuera importante, dando por hecho que alguien le va a interesar.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">Sobre todo, lo que más me llama la atención, es que estos espacios son utilizados para exponer sus sentimientos y sus movimientos cotidianos, con un gran nivel de detalle; convirtiéndose en diarios, que ya no corresponden a un cuaderno o un libro intimo, que recopilaba la existencia del autor, y sobre todo que se reservaba únicamente para ser leído por su él. Los blog se convierten en una especie &#8220;diario intimo/público&#8221;,  llenos de escritos sobre puntos de vista personales, que abarcan cualquier tipo de asunto, ya sea personal, privado o público.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">Nos encontramos ante una cultura exhibicionista, compuesta de personas que se divierten con que sus intimidades sean leídas. Desde el otro lado hay una gran cantidad de lectores que gozan en una especie de voyerismo virtual, sacian su curiosidad, de enterase de la vida de personas, que muchas veces nunca han visto.</p>
<p><span id="more-233"></span></p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">Puede ser gracioso que alguien nos cuente, que tipo de música está escuchando, si esta con frio o con calor,  que se siente triste porque se le murió su gato o que está deseando ir al cine o salir a un parque. Sin embargo, la información que se está transmitiendo, es algo completamente pasajero y sin importancia, que si tiene algún interés, radicaría sobre las personas más allegadas, pero no sobre desconocidos, que nunca te han visto. </p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">Por otro lado, este tipo de ejercicio de libertad de opinion, comunicación, resalta el individualismo en el sentido más humano, todos tenemos algo que decir, y lo expresamos de acuerdo a nuestras capacidades, y conocimientos, pero todos tienen la misma oportunidad de ser “escuchados”.</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">En estos espacios, la libertad de expresión no es el problema, por esta vía podemos decir &#8220;casi cualquier cosa&#8221;. Tampoco es una cuestión de difusión, por medio de este blog tus opiniones podrían ser leídas por un gran número de personas. El problema radica, en la visibilidad del mensaje, ¿Cómo hacer para que un escrito resalte entre millones? ¿Como hacer para llamar la atención de los lectores que tienen infinidad de opciones?</p>
<p style="margin: 0cm 0cm 0pt;">En conclusión, para mí un weblog se basa en equilibrios sutiles de intimidad, exhibicionismo, formalidad e informalidad de contenidos, sobretodo diversidad de opiniones.</p>
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		<title>Ni LiBRe Ni oCuPaDo</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Jan 2009 22:32:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marta</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[20minutos]]></category>

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		<category><![CDATA[Daniel Díaz]]></category>

		<category><![CDATA[ni libre ni ocupado]]></category>

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		<description><![CDATA[Como ya os he dicho en alguna ocasión, estoy &#8220;enganchada&#8221; a un blog (en concreto). Hoy, haciendo la visita de rigor he encontrado esta entrada que considero está bastante relacionada con lo que hemos comentado alguna vez: que a la red le falta calor y bla bla bla.
Sin más os dejo &#8220;el artículo&#8221; para que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Como ya os he dicho en alguna ocasión, estoy &#8220;enganchada&#8221; a un blog (en concreto). Hoy, haciendo la visita de rigor he encontrado esta entrada que considero está bastante relacionada con lo que hemos comentado alguna vez: que a la red le falta calor y bla bla bla.</p>
<p>Sin más os dejo &#8220;el artículo&#8221; para que reflexionéis: me parece muy intersante el apunte que hace al final sobre la película y el libro &#8220;El perfume&#8221; de Patrick Süskind. Como no he pedido &#8220;licencia&#8221; cito la fuente exacta: El blog se llama &#8220;Ni libre ni ocupado&#8221; y el bloguer: Daniel Díaz. Está alojado en 20minutos y fue el ganador de la edición del concurso de blogs de ese periódico gratuito en la penúltima edición. Este es el link: <a href="http://blogs.20minutos.es/nilibreniocupado">http://blogs.20minutos.es/nilibreniocupado</a></p>
<p>Y ahí el artículo &#8220;Tócame&#8221;:</p>
<p><strong>&#8220;El post que ahora mismo tienes ante los ojos</strong> también aparece conjunta e indisolublemente en la edición impresa de 20minutos. A simple vista, letra a letra, los dos textos dicen lo mismo. Sin embargo (y te invito a que hagas la prueba), si después de leerme en la pantalla de tu ordenador me vuelves a leer en el diario, en papel, creerás haberte enfrentado a dos textos radicalmente distintos.</p>
<p>Si bien es cierto que internet nos permite leer y ser leídos desde cualquier parte del mundo, la letra impresa posee un par de elementos mágicos imposibles de recrear con la tecnología: El tacto y el olfato. Los diarios, como los libros, se pueden tocar, acariciar, manosear; y también huelen. Huelen a tinta, a papel, a huellas dactilares o a manchas de café.</p>
<p>Tampoco es lo mismo leer mi columna arrugada, recién sacada de una papelera, que hacerlo a pie de imprenta y aun caliente. El texto es el mismo, pero el contexto lo cambia todo.</p>
<p>Quien se haya leído El Perfume, de Patrick Süskind, sabrá de lo que estoy hablando. Si sólo has visto la peli, no.&#8221;</p>
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		<title>Recapitulación y modesto experimento</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Jan 2009 10:39:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>dmadmin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[Añadir nueva etiqueta]]></category>

		<category><![CDATA[activismo]]></category>

		<category><![CDATA[experimento]]></category>

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		<category><![CDATA[manifestación]]></category>

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		<description><![CDATA[ INVITACIÓN A LA ACCIÓN CONTRA LA MASACRE EN GAZA
Aunque sobre el papel la idea de elaborar unos textos de partida que dieran pie al debate parecía perfecta, algo me parece que no esta funcionando como debe o, al menos, como yo esperaba que funcionara. No sé si es el tema o la fórmula, pero está claro [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/accion.jpg"><img class="size-medium wp-image-200 alignright" title="accion" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/accion-300x274.jpg" alt="" width="300" height="274" /></a> INVITACIÓN A LA ACCIÓN CONTRA LA MASACRE EN GAZA</p>
<p style="text-align: left;">Aunque sobre el papel la idea de elaborar unos textos de partida que dieran pie al debate parecía perfecta, algo me parece que no esta funcionando como debe o, al menos, como yo esperaba que funcionara. No sé si es el tema o la fórmula, pero está claro que algo bloquea el flujo de los comentarios y, por tanto, no avanzamos.</p>
<p style="text-align: left;">Con este post quiero cambiar, la dinámica, al menos la mía, para intentar avanzar algo y escapar de la telaraña en la que estamos atrapados. Al fin y al cabo, lo único que diferencia y proporciona ventajas a los sistemas reticulares descentrados es su casi total inmunidad frente a los &#8220;accidentes&#8221; locales, puesto  que tan pronto se bloquea una ruta, todas las demas se convierten en itinerarios alternativos posibles.</p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/accion.jpg"></a></p>
<p style="text-align: left;">La imagen que se muestra forma parte de una convocatoria que me ha llegado hoy. Como se puede leer debajo es una propuesta de activismo visual que intenta proporcionar una &#8220;imagen&#8221; lo suficientemente atractiva para que la prensa otorgue categoría de noticia a la reunión de un grupo de personas que previsiblemente no ser demasiado numeroso. Obviamente sé que no vamos a conseguir parar los ataques de Israel, sobre todo porque la dialectica amenaza/seguridad forma parte del plan estratégico de este Estado (la industria de la seguridad es, que casualidad, el principal producto nacional) y, al margen de otros considerandos, nos encontramos, al menos en parte, ante otro de sus experimentos. A pesar de ello, siempre existe la posibilidad de que la opinión internacional publicada consiga detener, por el momento, la barbarie. En esas estamos, intentando contribuir a la creación de solidaridad con el sufrimiento de los palestinos de Gaza.</p>
<p style="text-align: left;">Mi pequeño y articular experimento, en este caso, ha sido utilizar los nuevas redes sociales como Facebook para difundir la convocatoria entre las amistades; tras la experiencia, veremos si de aquí se puede dedicir algo de interés para este trabajo.</p>
<p style="text-align: left;">Os animo a que rompais también el actual bloqueo, de la forma que a cada le parezca más oportuna, a ver si conseguimos engancharnos de una vez con este tema, que estoy seguro da para mucho más de lo que hasta ahora parece.</p>
<p>A continuación incluyo la convocatoria de acción y de manifestación. A ver si la red funciona y nos vemos por allí con el post-it y el bolígrafo en la mano<a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-0391.jpg"></a></p>
<p><span id="more-199"></span></p>
<p align="justify"> &#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</p>
<p align="justify">Documentación gráfica de la manifestación</p>
<p><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-040.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-211" title="gaza-040" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-040-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-053.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-216" title="gaza-053" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-053-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-081.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-217" title="gaza-081" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-081-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a> <a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-085.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-222" title="gaza-085" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-085-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a> <a href="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-095.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-223" title="gaza-095" src="http://www.redes.unartists.org/wp-content/uploads/2009/01/gaza-095-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a></p>
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		<title>Notas sobre el concepto “la Ciudad por proyectos”</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Dec 2008 11:45:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>dmadmin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[actividad]]></category>

		<category><![CDATA[ciudad por proyectos]]></category>

		<category><![CDATA[espíritu del capitalismo]]></category>

		<category><![CDATA[grandes]]></category>

		<category><![CDATA[pequeños]]></category>

		<category><![CDATA[Redes]]></category>

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		<description><![CDATA[A partir de El nuevo espíritu del capitalismo de Luc Boltansky y Eve Chiapello, editado en Madrid por Akal en 2002
Proyectos 1
En la ciudad por proyectos, la vida social ya no se presenta en forma de una serie de derechos y deberes con respecto a la comunidad familiar extensa, como ocurría en un mundo doméstico, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3>A partir de <em>El nuevo espíritu del capitalismo</em> de Luc Boltansky y Eve Chiapello, editado en Madrid por Akal en 2002</h3>
<p>Proyectos 1<br />
En la ciudad por proyectos, la vida social ya no se presenta en forma de una serie de derechos y deberes con respecto a la comunidad familiar extensa, como ocurría en un mundo doméstico, ni en forma del trabajo asalariado inserto en un conjunto jerárquico cuyos escalafones es preciso escalar, como ocurría en un mundo industrial. En un mundo reticular, la vida social se compone de una multiplicación de encuentros y de conexiones temporales, pero reactivables, con grupos diversos, realizadas a distancias sociales, profesionales, geográficas y culturales muy elevadas.</p>
<p>Proyectos 2<br />
El proyecto es la ocasión y el pretexto para la conexión, reuniendo personalmente a personas muy dispares y presentándose como un extremo de la red fuertemente activado durante un periodo relativamente corto de tiempo, pero que permite forjar vínculos más duraderos que, aunque permanezcan desactivados temporalmente, permanecerán siempre disponibles.</p>
<p>Proyectos 3<br />
Los proyectos permiten la producción y acumulación en un mundo que, si fuese puramente conexionista, no conocería más que flujos sin que nada pudiera estabilizarse, acumularse o cobrar forma: todo quedaría arrastrado por la corriente continua de los encuentros que, al poner en comunicación todo con todo, disuelven sin descanso cuanto pasa por ellos.<span id="more-194"></span></p>
<p>Proyectos 4<br />
El proyecto es, precisamente, una proliferación de conexiones activas que propicia el nacimiento de formas, es decir, la existencia de objetos y sujetos, estabilizando y tornando irreversibles los vínculos. El proyecto es una bolsa de acumulación temporal que crea valor y proporciona un fundamento a la exigencia de hacer que se extienda la red favoreciendo las conexiones.</p>
<p>Proyectos 5<br />
¿Por qué el proyecto es tan importante? Porque un capitalismo puramente en red, una sociedad absolutamente en red, hacen imposible emitir juicios. Sin embargo, una lógica de legitimación tiene que introducir una cierta noción de bien común, lo que requiere poder juzgar: ¿qué comportamientos son adecuados?, ¿cuáles deben ser excluidos?, ¿quién tiene derecho a los bienes materiales o inmateriales?, ¿qué es lo que da valor?, ¿qué es lo justo?<br />
Sobre el tejido sin costuras de la red, los proyectos dibujan una multitud de miniespacios de cálculo, dentro de los cuales pueden ser engendrados y justificados los órdenes.</p>
<p>Actividad 1<br />
En la ciudad por proyectos, el equivalente general para medir la grandeza de las personas y las cosas es la actividad, superando la oposición entre trabajo y no trabajo, entre lo interesado y lo voluntario, entre lo privado y lo público.<br />
La actividad está encaminada a generar proyectos o a integrarse en proyectos iniciados por otros. La actividad por excelencia consiste en insertarse en redes y explorarlas, para romper el aislamiento y tener posibilidades de encontrar personas o de relacionarse con cosas cuyo acercamiento es susceptible de engendrar un proyecto.</p>
<p>Actividad 2<br />
La vida es concebida como una sucesión de proyectos, que serán tanto más válidos cuanto más diferentes sean los unos de los otros (flexibilidad, movilidad, adaptabilidad). No importa si es ocio o trabajo, lo que importa es desarrollar la actividad, es decir, no estar nunca falto de proyectos, falto de ideas, tener siempre alguna cosa a la vista, en preparación, junto a otras personas cuya voluntad de hacer algo facilita el contacto.</p>
<p>Actividad 3<br />
Todo puede acceder a la dignidad de proyecto, incluso las empresas hostiles al capitalismo. Se borran las diferencias entre un proyecto capitalista y una realización banal (como un club para los domingos). Queda oculto tanto el capitalismo como las críticas anticapitalistas; un proyecto puede ser abrir una fábrica, cerrarla o montar una obra de teatro. En todos estos casos estamos siempre ante proyectos y ante el mismo tipo de heroísmo. Esta es una de las formas mediante las cuales la ciudad por proyectos puede seducir a fuerzas hostiles al capitalismo, proponiendo una gramática que lo supere y que ellas utilizarán a su vez para describir su propia actividad, ignorando el hecho de que el capitalismo puede, también él, colarse en ellas. Es así como el capitalismo puede presentarse como portador de espacios de autorrealización y de libertad para la acción.</p>
<p>Grandes 1<br />
¿Quién es el grande en la ciudad por proyectos? El grande es el que sabe comprometerse con un proyecto, implicarse en él plenamente, entusiasmarse, confiar en los otros, mostrarse adaptable y flexible, mantenerse activo y autónomo, poseer intuición y talento. El grande es capaz de hacer que se comprometan los demás, de facilitar la implicación, inspira confianza, su visión genera entusiasmo, pero no es autoritario, escucha a los demás, es tolerante y reconoce y respeta las diferencias. El grande sabe arriesgarse para conectarse, entablando contactos novedosos y ricos en posibilidades, ubicándose en ellos y forjando vínculos. Para el grande, toda persona es contactable y todo contacto es posible y natural. Sabe escuchar, adaptarse a personas diferentes, es tolerante y respeta las diferencias. Estas cualidades hacen del grande alguien empleable en la ciudad por proyectos.</p>
<p>Grandes 2<br />
¿Qué es el bien común en la ciudad por proyectos? La ciudad cae cuando la red ya no se extiende y, encerrándose sobre sí misma, reporta beneficios a algunos, pero no sirve ya al bien común. Esto sucede cuando el grande, el hacedor de redes, guarda para sí la información, teje sus conexiones en secreto y bloquea la redistribución de los contactos que establece. Estas prácticas monopolísticas conducen al cierre de la red y dan cabida a los atropellos.<br />
Por contra, la relación entre grandes y pequeños es justa cuando, a cambio de la confianza que los pequeños depositan en los grandes y de su celo a la hora de comprometerse en proyectos, los grandes valorizan a los más pequeños con el objetivo de aumentar su empleabilidad, es decir, su capacidad para insertarse en otro proyecto, una vez finalizado el anterior.</p>
<p>Grandes 3<br />
No se puede juzgar a alguien a través de un solo proyecto, ya que la grandeza de las personas se manifiesta en el paso de un proyecto a otro. Cuando finaliza un proyecto se consuma una evaluación positiva para aquellos que, habiendo aumentado su reputación en el transcurso del proyecto que abandonan, logran insertarse en uno nuevo o, por el contrario, negativa cuando la incapacidad de mantener o desarrollar los contactos y de coordinarse con los otros deja al aspirante inactivo.<br />
Si es cierto que el paso de un proyecto a otro es el momento del juicio, el mundo será tanto más justo cuando más cortos, numerosos y cambiantes sean los proyectos.</p>
<p>Grandes 4<br />
El pequeño de la ciudad por proyectos es el que no inspira confianza, no sabe comunicar, es autoritario e intolerante, enfurruñado, individualista, rígido, inmóvil, apegado, arraigado.<br />
En la ciudad por proyectos, quienes se encuentran despreciados pierden toda visibilidad e, incluso, toda existencia, ya que dentro de la ciudad por proyectos la existencia misma es un atributo relacional: cada ser existe en función del número y valor de las conexiones que pasan por él. Un mundo semejante no conoce más sanción que el rechazo o la exclusión, la cual expulsa hacia los límites de la red, allí donde las conexiones son escasas y sin valor. Es excluido aquel que depende de los demás, pero del que ya nadie depende, aquel que no es querido por nadie, que no es buscado ni invitado, quien, aun teniendo la agenda todavía repleta de nombres, ha desaparecido de la de los demás.</p>
<p>Redes 1<br />
El lenguaje descriptivo del mundo conexionista se orienta en dos direcciones opuestas (sistémica y personalista): por una parte en la red, cuanto ocurre es del orden anónimo del &#8220;se&#8221;, de la autoorganización; por otro lado se pone el acento, no ya en el sistema, sino en los seres humanos que buscan un &#8220;sentido&#8221;. Esta segunda orientación es predominante, ya que en ella descansa la dimensión normativa, ética, de la ciudad por proyectos según la dimensión sistémica, la red es autónoma y su voluntad es más fuerte que la de los seres que se encuentran sumergidos en ella. La red se autoorganiza y se autoregula según la dimensión personalista, toman importancia las relaciones cara a cara, la responsabilización, la confianza, las situaciones vividas de forma conjunta, la palabra dada, la ayuda mutua, la cooperación en el establecimiento de relaciones de colaboración, en el montaje de proyectos, en la construcción de redes</p>
<p>Redes 2<br />
La red deja de extenderse cuando el hacedor de redes guarda para él la información, teje las conexiones en secreto, no redistribuye los contactos que establece&#8230; en definitiva, la red deja de extenderse cuando se dan conductas monopolísticas.<br />
La relación entre grandes y pequeños puede considerarse justa cuando, a cambio de la confianza que los pequeños depositan en los grandes, los grandes valorizan a los pequeños con el objetivo de aumentar su empleabilidad, su capacidad para insertarse en otro proyecto.</p>
<p>Redes 3<br />
El grande no es crítico, excepto en lo que se refiere a la defensa de la tolerancia y la diferencia. Se ha liberado de los moralismos y reconoce el valor de la ambivalencia porque las situaciones que se deben afrontar son complejas e inciertas.<br />
La realidad se mira de frente, incluida la realidad del deseo, pero reconociendo al mismo tiempo los límites que la realidad impone sobre él. El individuo conexionista tiende a no dejarse captar por las instituciones y a no dejarse encerrar en un tejido de responsabilidades hacia otros. Prefiere la autonomía a la seguridad.<br />
El grande sacrifica su personalidad, interioridad y fidelidad a sí mismo, para ajustarse mejor a las personas con las que entra en contacto y con las situaciones siempre cambiantes. En un mundo complejo, incierto e inestable, el individuo ligero solo puede arraigarse en sí mismo, en &#8220;la empresa de sí mismo&#8221;. Pero cada cual no es uno mismo más que gracias a los vínculos que le constituyen.</p>
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		<item>
		<title>El tam-tam de los &#8216;nativos digitales&#8217;</title>
		<link>http://www.redes.unartists.org/?p=192</link>
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		<pubDate>Sun, 21 Dec 2008 20:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>dmadmin</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Plaza Pública]]></category>

		<category><![CDATA[inmigrantes digitales]]></category>

		<category><![CDATA[nativos digitales]]></category>

		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>

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		<description><![CDATA[Crecieron con un ratón en una mano y un móvil en la otra - Aprenden y se relacionan en la Red - Reclaman cambios en la enseñanza
El país, JOSEBA ELOLA 21/12/2008
Carolina, Ester, Elisa y Mónica están sentadas en un pequeño despacho del colegio Lourdes de Madrid. Es el último día de clases antes de que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Crecieron con un ratón en una mano y un móvil en la otra - Aprenden y se relacionan en la Red - Reclaman cambios en la enseñanza<br />
<strong>El país, JOSEBA ELOLA 21/12/2008</strong><br />
Carolina, Ester, Elisa y Mónica están sentadas en un pequeño despacho del colegio Lourdes de Madrid. Es el último día de clases antes de que empiecen las vacaciones de navidades, los alumnos corretean por los pasillos, disfrazados. Tienen 17 años, menos Elisa, de 16. Utilizan Internet desde los 11.</p>
<p>&#8220;Su atención se divide, su cerebro es un procesador más complejo&#8221;<br />
-Mi padre está obsesionado con las palabras, mira todo el rato enciclopedias.</p>
<p>-¡Buf!, pues mi madre se enteró ayer de que el móvil tiene cámara.</p>
<p>-Yo tengo móvil desde los Reyes de los 12 años.</p>
<p>-Pues yo he cambiado siete veces de móvil desde los 12. Si seguimos a este ritmo, para cuando yo tenga hijos, los coches van a volar.</p>
<p>Carolina, Ester, Elisa y Mónica pertenecen a la llamada generación de nativos digitales, un término que acuñó el tecnólogo Marc Prensky en 2001 y que agrupa a aquellos para los que Internet existe desde que tienen uso de razón, a los que no recuerdan la vida sin Internet. Dicen los estudiosos y muchos de los profesores que los educan que esta generación que ha crecido con un móvil en la mano izquierda y un ratón en la derecha es muy distinta de las anteriores.<span id="more-192"></span></p>
<p>Los primeros nativos digitales españoles tienen ahora entre 15 y 18 años. Han crecido conectados, con el ADSL funcionando a pleno rendimiento. No soportan la espera, todo lo que quieran está a un clic de distancia. No quieren que les cuenten un rollo, huyen de la secuencia lineal de información, quieren intervenir en el proceso, hacer clic para ir adonde les interesa. No son consumidores pasivos de contenidos, sino activos: crean contenidos, se mandan vídeos, fotos que retocan, que editan, son muy creativos; por eso la tele les empieza a parecer una cosa un poco antigua, aunque sea en pantalla plana.</p>
<p>Llegan a casa, se sientan frente al ordenador y mientras conectan con su red de amigos, ven un vídeo en YouTube, chatean con amigos mientras se descargan una canción o un capítulo de su serie favorita. Es decir, prestan atención parcial a varias cosas a la vez. &#8220;Su atención se divide mejor, su cerebro tiene un procesador más complejo&#8221;, explica Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información del Instituto de Empresa. El que se educa desde pequeño con los idiomas, aprende muy rápido otros idiomas. Lo mismo pasa con la tecnología.</p>
<p>Siendo adolescentes, los nativos digitales manejan dispositivos que hasta hace poco sólo estaban al alcance de una persona de 30 años. El 96% de los jóvenes tiene móvil, según el último estudio del Instituto de la Juventud (frente a un 88,4% de 2004). Y como dice Soledad González, profesora de Economía e Historia del colegio Lourdes, de 57 años, lo que ella enseña a chicos y chicas de 17 años es lo que ella aprendió en la Universidad.</p>
<p>Los primeros nativos digitales, personas nacidas desde los años noventa, ya están llegando a la Universidad. Es allí, y en las enseñanzas medias, donde se pone de manifiesto la conveniencia de adaptar los sistemas educativos a unas nuevas necesidades. &#8220;El profesor deja de ser el poseedor del conocimiento&#8221;, explica Fernando García, profesor de Química del colegio Irabia de Pamplona y autor del libro Educar hijos interactivos. &#8220;Hay una pérdida de autoridad de los padres y profesores, ya no le preguntas a papá o al profe las dudas, porque a lo mejor son ellos los que no saben&#8221;. Las respuestas se buscan en Google y YouTube. &#8220;El profesor no puede ser un poseedor de conocimiento&#8221;, sostiene García, &#8220;tiene que ser un guía que ayude a distinguir la información veraz de la no veraz; debe ser un tipo que acompañe en el uso de los medios&#8221;.</p>
<p>Ángel León, de 56 años, responde al perfil de lo que Prensky llamó un inmigrante digital. Es decir, una persona que no ha nacido en ese entorno pero que se adapta a él. Como profesor de Historia del colegio Lourdes, ya no utiliza nunca la pizarra. &#8220;Hace años que no me mancho las manos de tiza&#8221;, dice sentado en un aula, frente a su ordenador. &#8220;Mi tiza es esto&#8221;. Y extrae de debajo de la camisa una llave USB de ocho gigas que llevaba colgada al cuello. Ahí están sus lecciones, que actualiza por la noche cuando llega a casa.</p>
<p>Hace 10 años, en su clase sólo había un alumno con conexión a Internet. &#8220;Desde hace cinco, se ha generalizado y los alumnos tienen una gran destreza informática. La estructura educativa va por detrás&#8221;. En pantalla, una de las animaciones que utiliza para explicar cómo funcionaba la máquina de vapor en la revolución industrial. &#8220;La imagen animada tiene un efecto psicológico, no pueden dejar de mirar. Hace 10 años, se hacía una transmisión magistral, se dictaba la verdad y ellos memorizaban. Ahora estamos en una fase de transición, estamos empezando a incorporar el audiovisual e Internet a los procesos educativos. Entramos en un proceso de permanente adaptación y los que no se adapten serán los analfabetos tecnológicos del futuro&#8221;.</p>
<p>Rubén Díaz tiene 17 años y ya manejaba un ordenador a los siete. A los 11 empezó a programar y en enero puso a caminar Jisko, una pequeña red social. Dice que hay una gran brecha entre padres e hijos, se hablan distintos lenguajes. &#8220;Los padres piensan que la persona que está frente a un ordenador está aislada, pero más aislado está uno frente al televisor&#8221;, dice. Estudia cuarto de la ESO y no comprende cómo a día de hoy no puede consultar sus dudas vía e-mail con los profesores o por qué el profesor no tiene una PDA (computador de mano) en la que podría marcar la ausencia de un alumno y que llegara una notificación instantánea a los padres. &#8220;La mentalidad de los inmigrantes digitales es que la tecnología sirve para trabajar menos&#8221;, sostiene, &#8220;cuando en realidad, sirve para ahorrar trabajo innecesario&#8221;.</p>
<p>La pequeña red social que ha puesto en marcha Rubén tiene 2.000 usuarios y es similar a Twitter. En ella, la gente va contando en mensajes concisos lo que está haciendo, del tipo, &#8220;me voy a la ducha&#8221;, o &#8220;hoy los chicos van al teatro&#8221;. Son precisamente las redes de amigos, como Facebook, Tuenti y MySpace, las que están introduciendo los últimos cambios en las pautas de conducta de los nativos digitales. Las movilizaciones, ya sea para protestar contra la homologación de estudios de Bolonia como para celebrar la &#8220;Nochevieja universitaria&#8221;, se convocan con el gigantesco altavoz de las redes de amigos: el fin de semana pasado, la Puerta del Sol se llenó de jóvenes que se tomaron las uvas con dos semanas de adelanto.</p>
<p>Allí estuvieron Susana y Tamara, dos chicas de 18 años que estudian Publicidad en la Universidad Complutense de Madrid. Dicen que en cuanto llegan a casa, lo primero que hacen es conectarse a su red de amigos.</p>
<p>&#8220;Es un vicio&#8221;, comenta Tamara. Susana abre su página. Hoy tiene tres mensajes privados, nueve invitaciones a eventos y dos comentarios de fotos que alguno de sus amigos ha colgado. La página dice que tiene 449 fotos, de las cuales ella ha subido 94, y que cuenta con 117 amigos. &#8220;Bueno, de todos ésos, amigos, amigos, son muy pocos&#8221;, precisa.</p>
<p>Tamara dice que cada vez usa menos el correo electrónico, con la red de amigos le vale para comunicarse. Que ha dejado de ver la televisión porque ya no le divierte, prefiere saber en qué andan sus amigos. Asegura que la Red le permite estar en contacto con mucha más gente y que se entera mucho mejor de la vida de todos ellos por las fotos que van colgando. &#8220;Es verdad que llega un momento en que ya no sabes de qué hablar con la gente porque ya lo sabes todo de ellos, se pierde un poco la magia&#8221;, asume. Eso sí, para ligar, las redes de amigos son toda una herramienta. Los jóvenes entre 14 y 19 años son los que más tiempo permanecen conectados a Internet, según el último Informe de la Juventud de 2008: el 61,41% de los chicos y el 53,69% de las chicas emplean más de dos horas al día. Porcentajes que se reducen a la mitad en mayores de 30 años.</p>
<p>La profesora Soledad González dice que los alumnos tienen más información, pero que sus análisis tienden a ser más superficiales. Mar Monsoriu, consultora tecnológica experta en Internet, va más lejos. &#8220;Son un poco más comodones que la generación anterior. Es la generación del corta y pega, la Red se lo da todo hecho y han perdido la capacidad de estudio, de investigación, de reflexión&#8221;. Monsoriu, de 46 años, lleva 17 trabajando con Internet y está especializada en marketing tecnológico. Autora de Manual de redes sociales en Internet, piensa que los nativos digitales no manejan tan bien como parece las herramientas digitales. &#8220;Están un poco atontados, no caen en la cuenta de que las fotos que cuelgan las pueden ver terceras personas&#8221;, declara. Las empresas que les contratan pueden tener acceso a verlas, lo cual les puede perjudicar, explica. Cuenta que hace unos meses, un matrimonio de Valencia le pidió consejo al ver unas fotos de su hija de 13 años en una postura provocativa. No las había colgado ella, sino una chica que las había publicado en la Red bajo una falsa identidad. Las redes de amigos también sirven para saldar cuentas. Y para el cotilleo. Y para alojar un paparazzismo de nueva generación en el que se hacen fotos y se publican sin filtros ni sin el consentimiento de los fotografiados.</p>
<p>Mar Monsoriu se dio de alta en 50 redes sociales de todo el mundo para elaborar su libro, y descubrió que algunas venden las bases de datos de sus usuarios a empresas de marketing y publicidad. &#8220;El negocio está ahí&#8221;, ratifica el profesor Fernando García, &#8220;es la publicidad diana, saber adónde apuntas&#8221;. En las redes de amigos, el usuario da datos como su nombre, edad, la ciudad donde vive, los sitios por donde sale. Las marcas pueden dirigirse directamente a su potencial cliente. &#8220;Yo trabajo en marketing&#8221;, añade Monsoriu, &#8220;pero lo fundamental es que haya un consentimiento por parte del consumidor&#8221;.</p>
<p>Juan Freire, bloggero y experto en cultura digital, dice que hay que acompañar a los jóvenes en el uso de las nuevas tecnologías. Pero que no se puede impedir el acceso a ellas, son parte de su cultura. Fernando García recomienda el uso del portátil, que no sea su consola, ni su ordenador, que el ordenador pertenezca a la familia. Eso sí, otorgándoles cierta privacidad.</p>
<p>&#8220;A los jóvenes y a las empresas hay que prepararles para la incertidumbre permanente&#8221;, declara Rafael López Castejón, autor del blog Nativos digitales: &#8220;No hay universidad ni empresa que esté preparada para el ritmo de los cambios que se producen entre los adolescentes&#8221;.</p>
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