Nuevas formas culturales de la sociedad red

Diciembre 21, 2008

El tam-tam de los ‘nativos digitales’

Archivado en: Plaza Pública — dmadmin @ 1:46 pm

Crecieron con un ratón en una mano y un móvil en la otra - Aprenden y se relacionan en la Red - Reclaman cambios en la enseñanza
El país, JOSEBA ELOLA 21/12/2008
Carolina, Ester, Elisa y Mónica están sentadas en un pequeño despacho del colegio Lourdes de Madrid. Es el último día de clases antes de que empiecen las vacaciones de navidades, los alumnos corretean por los pasillos, disfrazados. Tienen 17 años, menos Elisa, de 16. Utilizan Internet desde los 11.

“Su atención se divide, su cerebro es un procesador más complejo”
-Mi padre está obsesionado con las palabras, mira todo el rato enciclopedias.

-¡Buf!, pues mi madre se enteró ayer de que el móvil tiene cámara.

-Yo tengo móvil desde los Reyes de los 12 años.

-Pues yo he cambiado siete veces de móvil desde los 12. Si seguimos a este ritmo, para cuando yo tenga hijos, los coches van a volar.

Carolina, Ester, Elisa y Mónica pertenecen a la llamada generación de nativos digitales, un término que acuñó el tecnólogo Marc Prensky en 2001 y que agrupa a aquellos para los que Internet existe desde que tienen uso de razón, a los que no recuerdan la vida sin Internet. Dicen los estudiosos y muchos de los profesores que los educan que esta generación que ha crecido con un móvil en la mano izquierda y un ratón en la derecha es muy distinta de las anteriores.

Los primeros nativos digitales españoles tienen ahora entre 15 y 18 años. Han crecido conectados, con el ADSL funcionando a pleno rendimiento. No soportan la espera, todo lo que quieran está a un clic de distancia. No quieren que les cuenten un rollo, huyen de la secuencia lineal de información, quieren intervenir en el proceso, hacer clic para ir adonde les interesa. No son consumidores pasivos de contenidos, sino activos: crean contenidos, se mandan vídeos, fotos que retocan, que editan, son muy creativos; por eso la tele les empieza a parecer una cosa un poco antigua, aunque sea en pantalla plana.

Llegan a casa, se sientan frente al ordenador y mientras conectan con su red de amigos, ven un vídeo en YouTube, chatean con amigos mientras se descargan una canción o un capítulo de su serie favorita. Es decir, prestan atención parcial a varias cosas a la vez. “Su atención se divide mejor, su cerebro tiene un procesador más complejo”, explica Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información del Instituto de Empresa. El que se educa desde pequeño con los idiomas, aprende muy rápido otros idiomas. Lo mismo pasa con la tecnología.

Siendo adolescentes, los nativos digitales manejan dispositivos que hasta hace poco sólo estaban al alcance de una persona de 30 años. El 96% de los jóvenes tiene móvil, según el último estudio del Instituto de la Juventud (frente a un 88,4% de 2004). Y como dice Soledad González, profesora de Economía e Historia del colegio Lourdes, de 57 años, lo que ella enseña a chicos y chicas de 17 años es lo que ella aprendió en la Universidad.

Los primeros nativos digitales, personas nacidas desde los años noventa, ya están llegando a la Universidad. Es allí, y en las enseñanzas medias, donde se pone de manifiesto la conveniencia de adaptar los sistemas educativos a unas nuevas necesidades. “El profesor deja de ser el poseedor del conocimiento”, explica Fernando García, profesor de Química del colegio Irabia de Pamplona y autor del libro Educar hijos interactivos. “Hay una pérdida de autoridad de los padres y profesores, ya no le preguntas a papá o al profe las dudas, porque a lo mejor son ellos los que no saben”. Las respuestas se buscan en Google y YouTube. “El profesor no puede ser un poseedor de conocimiento”, sostiene García, “tiene que ser un guía que ayude a distinguir la información veraz de la no veraz; debe ser un tipo que acompañe en el uso de los medios”.

Ángel León, de 56 años, responde al perfil de lo que Prensky llamó un inmigrante digital. Es decir, una persona que no ha nacido en ese entorno pero que se adapta a él. Como profesor de Historia del colegio Lourdes, ya no utiliza nunca la pizarra. “Hace años que no me mancho las manos de tiza”, dice sentado en un aula, frente a su ordenador. “Mi tiza es esto”. Y extrae de debajo de la camisa una llave USB de ocho gigas que llevaba colgada al cuello. Ahí están sus lecciones, que actualiza por la noche cuando llega a casa.

Hace 10 años, en su clase sólo había un alumno con conexión a Internet. “Desde hace cinco, se ha generalizado y los alumnos tienen una gran destreza informática. La estructura educativa va por detrás”. En pantalla, una de las animaciones que utiliza para explicar cómo funcionaba la máquina de vapor en la revolución industrial. “La imagen animada tiene un efecto psicológico, no pueden dejar de mirar. Hace 10 años, se hacía una transmisión magistral, se dictaba la verdad y ellos memorizaban. Ahora estamos en una fase de transición, estamos empezando a incorporar el audiovisual e Internet a los procesos educativos. Entramos en un proceso de permanente adaptación y los que no se adapten serán los analfabetos tecnológicos del futuro”.

Rubén Díaz tiene 17 años y ya manejaba un ordenador a los siete. A los 11 empezó a programar y en enero puso a caminar Jisko, una pequeña red social. Dice que hay una gran brecha entre padres e hijos, se hablan distintos lenguajes. “Los padres piensan que la persona que está frente a un ordenador está aislada, pero más aislado está uno frente al televisor”, dice. Estudia cuarto de la ESO y no comprende cómo a día de hoy no puede consultar sus dudas vía e-mail con los profesores o por qué el profesor no tiene una PDA (computador de mano) en la que podría marcar la ausencia de un alumno y que llegara una notificación instantánea a los padres. “La mentalidad de los inmigrantes digitales es que la tecnología sirve para trabajar menos”, sostiene, “cuando en realidad, sirve para ahorrar trabajo innecesario”.

La pequeña red social que ha puesto en marcha Rubén tiene 2.000 usuarios y es similar a Twitter. En ella, la gente va contando en mensajes concisos lo que está haciendo, del tipo, “me voy a la ducha”, o “hoy los chicos van al teatro”. Son precisamente las redes de amigos, como Facebook, Tuenti y MySpace, las que están introduciendo los últimos cambios en las pautas de conducta de los nativos digitales. Las movilizaciones, ya sea para protestar contra la homologación de estudios de Bolonia como para celebrar la “Nochevieja universitaria”, se convocan con el gigantesco altavoz de las redes de amigos: el fin de semana pasado, la Puerta del Sol se llenó de jóvenes que se tomaron las uvas con dos semanas de adelanto.

Allí estuvieron Susana y Tamara, dos chicas de 18 años que estudian Publicidad en la Universidad Complutense de Madrid. Dicen que en cuanto llegan a casa, lo primero que hacen es conectarse a su red de amigos.

“Es un vicio”, comenta Tamara. Susana abre su página. Hoy tiene tres mensajes privados, nueve invitaciones a eventos y dos comentarios de fotos que alguno de sus amigos ha colgado. La página dice que tiene 449 fotos, de las cuales ella ha subido 94, y que cuenta con 117 amigos. “Bueno, de todos ésos, amigos, amigos, son muy pocos”, precisa.

Tamara dice que cada vez usa menos el correo electrónico, con la red de amigos le vale para comunicarse. Que ha dejado de ver la televisión porque ya no le divierte, prefiere saber en qué andan sus amigos. Asegura que la Red le permite estar en contacto con mucha más gente y que se entera mucho mejor de la vida de todos ellos por las fotos que van colgando. “Es verdad que llega un momento en que ya no sabes de qué hablar con la gente porque ya lo sabes todo de ellos, se pierde un poco la magia”, asume. Eso sí, para ligar, las redes de amigos son toda una herramienta. Los jóvenes entre 14 y 19 años son los que más tiempo permanecen conectados a Internet, según el último Informe de la Juventud de 2008: el 61,41% de los chicos y el 53,69% de las chicas emplean más de dos horas al día. Porcentajes que se reducen a la mitad en mayores de 30 años.

La profesora Soledad González dice que los alumnos tienen más información, pero que sus análisis tienden a ser más superficiales. Mar Monsoriu, consultora tecnológica experta en Internet, va más lejos. “Son un poco más comodones que la generación anterior. Es la generación del corta y pega, la Red se lo da todo hecho y han perdido la capacidad de estudio, de investigación, de reflexión”. Monsoriu, de 46 años, lleva 17 trabajando con Internet y está especializada en marketing tecnológico. Autora de Manual de redes sociales en Internet, piensa que los nativos digitales no manejan tan bien como parece las herramientas digitales. “Están un poco atontados, no caen en la cuenta de que las fotos que cuelgan las pueden ver terceras personas”, declara. Las empresas que les contratan pueden tener acceso a verlas, lo cual les puede perjudicar, explica. Cuenta que hace unos meses, un matrimonio de Valencia le pidió consejo al ver unas fotos de su hija de 13 años en una postura provocativa. No las había colgado ella, sino una chica que las había publicado en la Red bajo una falsa identidad. Las redes de amigos también sirven para saldar cuentas. Y para el cotilleo. Y para alojar un paparazzismo de nueva generación en el que se hacen fotos y se publican sin filtros ni sin el consentimiento de los fotografiados.

Mar Monsoriu se dio de alta en 50 redes sociales de todo el mundo para elaborar su libro, y descubrió que algunas venden las bases de datos de sus usuarios a empresas de marketing y publicidad. “El negocio está ahí”, ratifica el profesor Fernando García, “es la publicidad diana, saber adónde apuntas”. En las redes de amigos, el usuario da datos como su nombre, edad, la ciudad donde vive, los sitios por donde sale. Las marcas pueden dirigirse directamente a su potencial cliente. “Yo trabajo en marketing”, añade Monsoriu, “pero lo fundamental es que haya un consentimiento por parte del consumidor”.

Juan Freire, bloggero y experto en cultura digital, dice que hay que acompañar a los jóvenes en el uso de las nuevas tecnologías. Pero que no se puede impedir el acceso a ellas, son parte de su cultura. Fernando García recomienda el uso del portátil, que no sea su consola, ni su ordenador, que el ordenador pertenezca a la familia. Eso sí, otorgándoles cierta privacidad.

“A los jóvenes y a las empresas hay que prepararles para la incertidumbre permanente”, declara Rafael López Castejón, autor del blog Nativos digitales: “No hay universidad ni empresa que esté preparada para el ritmo de los cambios que se producen entre los adolescentes”.

12 comentarios »

  1. La verdad es que todo lo que dice el artículo son esas cosas que todos hemos pensado alguna vez pero no de manera global, es decir, un día pensamos en los móviles y que cada vez los niños tienen uno desde más pronto. Mi sobrina tiene uno desde los 9 años, cuando sus padres se lo compraron me escandalicé, yo lo tuve a los 16 con mi primer sueldo de verano! y ella… sin más se lo compran. Pienso que los niños de hoy ya no valoran las cosas. (”los hombres del mañana vaya hijos de puta” es una canción eh).
    En cuanto a la televisión vs internet creo que el artículo y el comentario que hace la chica esa, tiene toda la razón: aburre, no es interactiva, es un “ocio” pasivo mientras que internet permite participar, estar activo, mirar pero también comentar…

    Es una locura esta revolución!!

    Comentario por Marta — Diciembre 21, 2008 @ 2:59 pm

  2. Mejor Internet que televisión, estoy de acuerdo. Pero sin dejar de vigilar lo que conlleva cada nueva aportación de la Red. Todos estos productos son devoradores de tiempo y absolutamente adictivos. A mí, desde que me apunté a lo de faceboock, me está pasando algo similar a lo que cuenta ANDRÉS GARCÍA RECHE sobre sus amigos en “Redes sociales”, El país, 30/12/2008

    “…Ahora, por culpa de la tecnología inalámbrica y de esa moda de las redes sociales, podría decirse que mi vida se ha convertido un infierno. Para empezar, mis colegas de toda la vida ahora tienen muchos más amigos que antes (algunos los cuentan por centenares), y, lógicamente, ya no tienen tiempo para atendernos a todos. Uno se han hecho de Facebook, otro de Tuenti y otro de My space (naturalmente, todos punto com). De modo que están todo el día ampliando sus “redes sociales”, cuando no atendiendo sus blogs en los que cuelgan todo tipo de vacuas reflexiones acerca de cualquier cosa que se les ocurra.

    Por supuesto ya no van al cine, no sólo porque ahora no tienen tiempo para desplazarse, sino porque han encontrado una página en Internet, P2P, donde están gratis hasta los estrenos más recientes. Me hablan de grupos musicales la mar de exóticos, de los que yo ni sospechaba su existencia, que se han bajado de YouTube, y ya no quieren hacer deporte al aire libre porque sus novias, más jóvenes que ellos, le han regalado un artefacto moderno inalámbrico llamado Wii (evidentemente para que no salgan de casa), y están todo el día delante de la pantalla de TV, en chándal y sudorosos, moviendo los brazos en el vacío y ensayando posturas tan incomprensibles como ridículas.

    La cosa es tan dramática que ahora, las pocas veces que nos encontramos en el bar y comienza a esbozarse algo parecido a una conversación de las de antes, lo más normal es que acabe sonando el iPhone para comunicarles, de parte de un club virtual del que forman parte, que acaban de encontrar una nueva amiga, con foto incluida, dejándome con la palabra en la boca para ponerse de inmediato a analizar el perfil de la susodicha.

    En fin, que las nuevas tecnologías estarán muy bien para algunas cosas, pero la cruda realidad es que yo antes tenía amigos, y ahora tengo meras terminales conectadas a un mundo virtual. Aviso: así no vamos a ninguna parte.”

    Comentario por dmadmin — Diciembre 30, 2008 @ 3:17 am

  3. Criticar a la tecnología no sería justo ya que tod@s nosotr@s somos usuarios activos de móviles, televisión e Internet en mayor o menor medida. Incluso para los mayores que Internet, esta red de redes se ha convertido en algo imprescindible que no quita que podamos leernos un buen libro, pero el tiempo es oro e Internet es sencillo de utilizar y optimizamos en tiempo y dinero a la hora de investigar, comunicarnos, consumir, etc…

    Reflexionemos en que sería de nosotros sin el Foro de Gestión Cultural que hemos creado y lo mucho que nos facilita acciones como; intercambio de información, apuntes, quedadas fuera de clase, organización de fechas de exámenes, entrega de trabajos, etc…o este Blog de reflexión sobre la Cultura en Red, para el que no tenemos que quedar sistemáticamente porque cada opinión se plasma en un espacio común que confluye en un todo en tiempo real.

    Tampoco utilizaríamos una pizarra para esquematizar una lección, de hecho es más cómodo y se pierde menos información si el profesor utiliza Power Points, y para nosotros, que podemos conseguir esos datos y almacenarlos directamente en nuestro ordenador es imprescindible esa adaptación a los tiempos.

    Por otro lado, opino que no se pierde la capacidad de reflexion e investigación por lo fácil de la red. El hecho de que te lo den todo mascado sólo te ahorra investigaciones y reflexiones previas, por lo tanto tiempo.

    Por otro lado, la información que en general se facilita en sitios como Facebook es superficial ya que la gente es consciente de que son páginas de acceso semi-público y “suben” información intrascendente. Aunque si es adictivo y algo enfermizo ese papel de “voyeur” tan fácil de adoptar que siempre le ha interesado al ser humano por su condición de prohíbido.
    Las redes sociales no se sustituyen entre sí; evolucionan.

    Y sino que se lo digan a todas mis citas en Madrid para el fin de semana que viene. ¡Cuanto dinero me gastaría en móvil si no fuese por las páginas de redes sociales!.

    Comentario por Patricia — Enero 16, 2009 @ 6:28 pm

  4. También tú tienes razón, Patricia, parece incluso hipócrita criticar la tecnología, y más si se hace desde un foro hipertecnológico como éste, aunque yo creo que no lo es del todo e intentaré explicarme:

    Las consecuencias negativas que denuncia García Reche son ciertas, y las positivas que apuntas tú también. En el paquete va todo incluido y la crítica constante de los fallos y las fallas de los nuevos sistemas de relación que con tanta facilidad se nos venden es la única forma de ir mejorandolos. De ahí la importancia del debate y la discusión sobre todos estos temas. En esta línea constructiva y no beligerante, un par de preguntas:

    1. Si nosotros que somos personas adultas, con formación superior y especialistas en cuestiones de arte y cultura, nos sentimos tan atraidos por ese voyeurismo “adictivo y enfermizo” (yo el primero, como tristemente he podido comprobar mirando el mogollón de fotos personales de gente a la que apenas conozco), cómo crees que estarán viviendo la experiencia quienes son muy jovenes o apenas tienen formación sobre los entresijos de la comunicación, es decir: la mayor parte de la gente que los usa.

    2. Es cierto que el hecho de que te lo den todo mascado, te ahorra tiempo, pero no estoy seguro de que eso sea intrínsecamente deseable, al menos en todos los casos. A mí me parece que el hecho de no participar en el proceso implica una cierta alienación o alejamiento que en algunos casos puede carecer de importancia (cuando el proceso se domina) y en otros ser trascendental (cuando se está aprendiendo o explorando ámbitos desconocidos, como pasa, por ejemplo, en todo el arte procesual que, como bien sabes, se desentiende del resultado para vivir de la forma más intensa la experiencia). No sé si ando por buen camino o he perdido el norte, ya me dirás tu opinión

    Comentario por dmadmin — Enero 17, 2009 @ 5:06 am

  5. Me siento atraída incluso por las ventanas con las cortinas corridas y la luz encendida, no tiene que ver con la formación académica, es puro instinto, curiosidad al fin y al cabo. Aunque bien es cierto que si la curiosidad mato al gato podría pasar algo similar con nosotros en Facebook.

    Los jóvenes viven el hábito de conectarse a una red social con la misma intensidad y por los mismos motivos por los que yo me conectaba al messenger o chats cuando descubrí Internet y aquí sigo, sin ningún trauma. Ellos saben qué son las redes sociales y qué se hace con los datos o imágenes que en ellas cuelgan. Siempre he pensado que los niños de hoy en día están sobreprotegidos; ya que no se van a romper la cabeza en el mundo real jugando con piedras en la calle tendran que escarmentar mediante lo virtual.

    Respecto al punto 2; pienso que la información mascada formará parte del proceso, a partir de ahí ellos crearan sus opiniones, lo único que cambia es la inmediatez y la fuente informativa así que de igual modo aprenderán y explorarán ámbitos desconocidos.

    Comentario por Patricia — Enero 18, 2009 @ 10:51 am

  6. yo, como Domingo pienso que hay ventajas y desventajas y que el problema, como casi siempre radica en el purismo; hay quien niega la utilización de las nuevas tecnologías y se resiste a su(s) atractivo(s) y, no por eso, deja de estar y existir en el mundo moderno y, por otra parte existen los puristas de las nuevas tecnologías que casi ya no saben escribir con boli y papel y cuyo lema es “Si no está en Google, no existe”, “si no estás en facebook, no existes”.

    Si es cierto que Google contiene mucha información también lo es que esa información no está filtrada, contrastada e incluso verificada. Lo mismo con Facebook, si es cierto que las redes sociales reunen, contactan a muchas personas entre si, también lo es que no todo el mundo está ahí. Ya hemos hablado mucho sobre esto, recuerdo una entrada o un comentario de Álvaro, muy interesante, que nos avisaba que para estar en las redes sociales se han de tener algunas cosas que no todo el mundo tiene, a saber: conexión a internet, ordenador o acceso a ordenador, mínimos (pero complejos) conocimientos informáticos, una cultura occidental (básicamente) y una relativa libertad.

    Ayer leía en el Jueves (soy muy intelectual como podéis corroborar) que en los Emiratos Árabes, aunque se puede acceder a la página web de la revista algunos contenidos están censurados, sobre todo los que hacen apología del consumo de marihuana. Este verano lo hemos oído todos, en China se ha abierto el acceso a muchos sites durante las Olimpiadas pero se han vuelto a restringir después. ¿Es eso libertad? ¿Es eso un uso libre de las nuevas tecnologías?

    Yo creo que no, si, vale, también es verdad que se han censurado libros, se han secuestrado revistas etc. Pero no digamos que las nuevas tecnologías nos han librado de todo ese control porque no es verdad, no digamos que las nuevas tecnologías nos han facilitado la vida porque también nos la complican, nos distraen, nos desvinculan de otras cuestiones, y, como dice Domingo, pueden alienarnos del mundo real!

    Mientras nosotros leemos nuestro correo, bajamos la última película o el último disco, miramos el video de la semana… en Palestina está muriendo gente que nunca ha visto un ordenador

    Comentario por Marta — Enero 21, 2009 @ 9:07 am

  7. ahhh, como siempre he de llevarle la contraria a Patri (”Ellos saben qué son las redes sociales y qué se hace con los datos o imágenes que en ellas cuelgan”)

    - Me hace gracia que utilices el pronombre “ellos” como si tú / nosotros no formáramos parte de ese todo unitario.

    - No tengo tan claro que “nosotros” sepamos realmente qué se hace con los datos / imágenes que colgamos en las redes sociales.

    Hoy me contaba mi hermana (no sé de dónde lo ha sacado) que la Fox tiene contratados permanentemente en su plantilla a agentes de la Cia… me parece increíblemente fuerte!!

    Comentario por Marta — Enero 21, 2009 @ 9:12 am

  8. Me refiero al ellos como los muy jóvenes, que es un grupo en el que no me incluyo, tanto por mi edad como por el estado avanzado del desarrollo de mi personalidad.

    Les cedemos los derechos de la información que colgamos a Facebook por lo que no necesito saber si venden mis gustos musicales a discográficas o mis imágenes de viajes a revistas especializadas. Simplmente hay que ser cauteloso, por lo que nunca pondré mi dirección real en una página así o una foto mía en una playa nudista. Es cuestión de lógica.

    Comentario por Patricia — Enero 21, 2009 @ 10:15 am

  9. la cosa no es tanto que tú lo hagas como que otros puedan hacerlo por ti, o manipularlo, o decir que tú lo has hecho… lo que decía antes la información en Internet no (siempre) está contrastada

    Comentario por Marta — Enero 21, 2009 @ 11:02 am

  10. solo queria aportar una idea, una experiencia propia hablando del tema del desarrollo tan veloz de las nuevas tecnologias.
    A mi siempre me ha gustado mucho la musica y el cine, aun recuerdo las cintas de 90 tdk, mis amigas del alma. Cuando algun grupo sacaba un disco y algun amigo se lo compraba, pocos dias despues aparecia en su casa con mi cinta de tdk y me grababa el disco por la cara a, y por la cara b otro que tuviera en su casa. En cuanto llegaba a mi casa no hacia otra cosa que escucharlo una y otra vez, aun recuerdo esa sensacion de excitacion, llegar a casa con dos discos nuevos, que maravilla. ¿que pasa ahora? la red de redes nos permite descargarnos CUALQUIER disco que queramos en tan solo unos minutos. Esto a priori es una mejora notable, sobre todo para los que amamos la musica, pero que es lo que ha pasado?, por lo menos en mi caso y se que en el caso de la mayoria de mis amigos. Lo que ha pasado es que al tener el abanico tan grande, al tener tantos discos podriamos decir que ha perdido su valor. La infinita oferta de la que disponemos ha hecho que toda aquella excitacion desaparezca, la facilidad de conseguir cualquier disco mata la ilusion. En mi disco durio tengo cientos de discos y pelis que aun no he visto, es mas, cuando me pongo a bajar una peli, mientras baja, un dia o dos, estoy deseando quebnaje lo antes posible para verla, pero en cuanro esta pierde parte de su encanto, porque? porque la oferta es tan amplia que abruma. Se que puedo tener cualquier disco en el momento que quiera, y si no existen paginas como lastfm que te hacen una radio a tu medida, con tus gustos, no hace falta que hagas nada, ellos lo hacen por ti.

    Comentario por Manuel — Enero 28, 2009 @ 3:23 am

  11. Manu, sigues con un poco de nostalgia, recordando viejos tiempos??
    Comparto contigo que entre más cantidad de cosas tenemos a nuestro alcance, y sobre todo entre menos esfuerzo se nos pide para conseguirlas, pierden un poco su encanto. Existe una “magia” y una satisfacción personal, cuando se consigue algo que se ha trabajado, se ha buscado. (para ser sinceros, prefiero las posibilidades que me brinda la red, sin necesidad de moverme de mi casa)
    Por otro lado, el hecho que solo unos pocos, podían oír y tener acceso a esto, hacia que te sintieras especial, ahora como todos lo pueden tener, se pierde un poco la gracia.

    Comentario por Alvaro Silva — Enero 28, 2009 @ 4:07 am

  12. Sólo un matiz: “no todos los pueden tener”, esto ya lo hemos apuntado en alguna ocasión… siempre tan etnocéntricos….

    Comentario por Marta — Enero 28, 2009 @ 5:01 am

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